B.M. - PONTEVEDRA
Médicos, jueces, fiscales, forenses y trabajadores sociales constatan que al informar, atender y controlar a los enfermos mentales no hablan el mismo idioma. Un problema que tratan de corregir para evitar que los matices e interpretaciones puedan derivar en dictámenes y consecuencias diferentes para las personas que piden el amparo de la Justicia. Lo reconocía ayer el fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro: “Somos profesiones distintas, con visiones distintas y con idiomas distintos y se trata de tener un lenguaje común, que signifique lo mismo en cada profesión y se entiendan igual en cada campo. Es necesario para que los ciudadanos se sientan arropados por la Justicia y comprendan hasta donde se puede llegar”.
No hay que olvidar, recuerda el fiscal jefe, que cuando se declara la incapacidad de una persona, se le está privando o restringiendo su libertad, se está hablando del artículo 17 de la Constitución. Hay que ser muy precisos y cautelosos.
La búsqueda de un idioma común surgió como un objetivo genérico a conseguir en el transcurso de las jornadas que organizó el Colegio Oficial de Médicos bajo el epígrafe “La enfermedad mental: Aspectos médicos, jurídicos y sociales” y que ayer fueron clausuradas por la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas.
Pero también surgieron objetivos más concretos, explicó el jefe del servicio de Psiquiatría del CHOP y coordinador de las jornadas. Víctor Pedreira, como por ejemplo, diseñar y coordinar un protocolo para el tratamiento ambulatorio involuntario y el control de estos pacientes o cómo actuar cuando un enfermo que cometió un delito y ha cumplido su condena en un centro penitenciario psiquiátrico ha saldado sus cuentas con la Justicia pero su estado mental recomienda su internamiento pero ya en un centro civil.
Para dar respuesta a estas inquietudes, buscar fórmulas de relación entre estos colectivos profesionales y diseñar protocolos de actuación minuciosos y personalizados, se creará un grupo de trabajo interdisciplinar.
Expectativas cumplidas
“En las jornadas se han sentado las bases para que este grupo empiece a caminar” señalaba ayer el jefe del servicio de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Pontevedra quien a la hora de hacer balance de las jornadas no dudaba en afirmar que “se han cumplido con creces las expectativas más optimistas: por la participación, más elevada de lo esperado a pesar de tratarse de un tema árido; por el nivel de los ponentes y la calidad de sus intervenciones y, por último el tiempo dirá que da de sí el grupo de trabaja”.