S. R. - PONTEVEDRA
Ni los mismos colectivos de gays y lesbianas se explican muy bien qué ha pasado para que la población deje de percibir que el riesgo de contagiarse es real y para todos: "Se ha instalado una baja conciencia social, la idea de el VIH es algo lejano, que los normales somos inmunes", reconoce Rafael Moral Escudero, presidente del colectivo Colegas, pero la realidad es que por ejemplo 7 de cada mujeres se infectan en relaciones sexuales y en el caso de los homosexuales la progresión no es mejor; ni entre los jóvenes, un colectivo en el que hace mella la infección.
Son datos de la Consellería de Sanidade que presentó ayer el presidente de Colegas en el debut de la campaña "Ponle Corazón", un programa en colaboración con la Diputación Provincial que busca incidir en los jóvenes y proporcionarles una visión "más valiente y realista ante la pandemia", señala Rafael Moral.
Para empezar, proclamar que el riesgo es alto. En Pontevedra Sanidade "reconoce 486 casos de nuevos infectados por VIH en los últimos tres años y eso se produce por una multiplicidad de factores: mayor población pero también un importante flujo migratorio, incluso dentro de la misma provincia, que hace que la media gallega interanual sea de entre 73 y 76 casos y la de esta provincia más de 20 casos más".
El segundo aspecto en el que hace hincapié la campaña es en los jóvenes, en los que ha calado la idea del bajo riesgo. Errores fatales como asociar los contagios a supuestos "grupos de riesgo" o sencillamente presentar estereotipos (el posible infectado es un gay cosmopolita "en su loft de una capital y no nuestro vecino de O Carballiño", en palabras de Rafael Moral) no han hecho más que acrecentar el problema.
El resultado es que en la actualidad el VIH es un club bien poco exclusivo: la mayoría de los contagios se producen en las relaciones sexuales de todo tipo, heterosexuales, homosexuales y muy especialmente entre los jóvenes, un segmento en el que las infecciones crecen a un ritmo del 7% anual.
La campaña "Ponle Corazón" incluye charlas en centros educativos con la idea de fomentar la educación social y facilitar información que incremente la responsabilidad: "El Sida tiene un periodo de desarrollo de entre 10 y 15 años, un tiempo en el que esa persona pone en peligro su entorno sexual, por eso nunca sobran las llamadas a la responsabilidad", señalan los impulsores del programa.
Éste también incluye el reparto de 5.000 corazones antiestrés y cientos de carteles en los que un corazón hecho de palabras, ideas y conceptos hablan del sida.
A cambio de no ser exclusivo, este triste club sí es excluyente, hasta el punto de que 1 de cada 3 trabajadores asegura que no le gustaría compartir jornada laboral con una persona infectada. Así, la campaña que lideran la Diputación y Colegas no sólo incide en la prevención sino en una lacra mayor aún, la discriminación a los afectados.