C. G. - PONTEVEDRA
El paseo por la senda fluvial de Os Gafos en la mañana de ayer ofrecía un panorama desolador. Un banco aparecía en la mitad del cauce del río, una papelera, aferrada al suelo con cemento, había sido arrancada de cuajo para acabar también en medio del agua, y la señalización que se había instalado en el río estaba por los suelos o había desaparecido.
Una imagen propia del paso de un huracán, salvo que en esta ocasión no fueron las malas condiciones climatológicas las que provocaron semejantes estragos, sino los vándalos que esta madrugada arrasaron con el mobiliario urbano del paseo fluvial.
La denuncia parte de nuevo del colectivo ecologista "Vaipolorío", que vuelve a lamentar este tipo de actuaciones. Episodios que se suman a las constantes agresiones medioambientales que, en forma de vertidos, sufre el tramo urbano del río de Os Gafos.
Según este colectivo, el tramo en el que se produjeron los destrozos es el que discurre entre Alcalde Hevia y la Estación de Autobuses. En el cauce permanecían como testigos del paso de los vándalos los objetos más pesados, pero desde "Vaipolorío" explican que otros elementos menos pesados, como señales y carteles, acabaron en la ría arrastrados por la corriente después de que fueran destrozados.
La señalización de la senda fluvial que sufrió más daños es la que se instaló hace apenas un año en colaboración con el Concello, el Obradoiro de Emprego de Monte Porreiro y la propia asociación "Vaipolorío". Unos carteles que mostraban al viandante la riqueza de la senda fluvial de Os Gafos en cuanto a su flora y su fauna. También se señalaba la presencia de antiguos molinos y se recuperaba la toponimia de la zona.
Vertido de un colector
No fue la única mala noticia para Os Gafos. A las 9.22 horas desde el Servicio de Conservación de la Naturaleza se alertaba al 112 de la presencia de un colector vertiendo al río en Lusquiños, Tomeza. Se dio aviso a la Policía Local, a Augas de Galicia y a Medio Ambiente.