C. GARCÍA - PONTEVEDRA
"Sólo gracias a la buena suerte de la víctima y a la torpeza del agresor se puede explicar que Mariano Laredo Martínez esté hoy entre nosotros". Las palabras eran del fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, durante el juicio que se celebró ayer contra dos jóvenes por la supuesta tentativa de asesinato del dueño del taller Saiñas, en Poio. La acusación pública solicita una pena de 10 años de prisión para el presunto autor material de la agresión, Santiago R. P., de 20 años de edad; y otros 5 años para Moisés S. M., de 25 años, a quien el fiscal considera cómplice de este delito junto con otra persona que los acompañaba, un menor. Aunque naturales de Pazos de Borbén y Vigo, respectivamente, ambos contaban con familia y al parecer residían habitualmente en el poblado de O Vao, en Poio.
El 7 de agosto del pasado año, Mariano Laredo estaba revisando el motor de un coche en su taller ubicado en Monte Saiñas sobre las 20,45 horas. Según él mismo declaró durante el juicio, se encontraba "con la cabeza debajo del capó del coche cuando sentí unos pinchazos en la espalda" (la víctima recibió hasta tres cuchilladas por detrás). Entonces se dio la vuelta y se encontró con un joven que tenía la mano alzada con un cuchillo y que "quería clavarme". Mariano, a sus 74 años de edad y pese a las heridas sufridas, tuvo la fuerza suficiente para romper el cuchillo del agresor. Intentó zafarse del ataque pero se cayó varias veces, instante en el que le clavaron un destornillador que le perforó una oreja y le golpearon con un martillo en la cabeza.
Finalmente, explicó que pudo coger al agresor y se echó sobre él, pero "vi que al agarrarle y hacer fuerza me salía la sangre a borbotones de las heridas, así que lo eché fuera del garaje y huyó". Fue entonces cuando solicitó auxilio a los vecinos.
Mariano Laredo aseguró ante el juez que al principio no pudo facilitar datos muy concretos para identificar al agresor, pero relató que cuando su atacante abandonaba el taller creyó reconocerlo, entre otras cuestiones, por una cojera característica, similar a la que padece Santiago R. P. Ayer, durante el juicio, afirmó "con perfecta seguridad" que la persona que lo intentó matar aquel 7 de agosto de 2008 fue Santiago R. P., la misma persona que una semana antes estuvo en su taller reclamando la devolución del pago por adelantado que había realizado por la reparación de un coche.
El robo, posible móvil
El propietario de este taller de Poio cree que el móvil de la agresión fue el robo, ya que, cuando el joven acudió a solicitar que le devolviera el dinero de la reparación que ya había pagado, el empresario echó mano de su cartera y le entregó los 600 euros en efectivo. Mariano Laredo está convencido de que Santiago vio que "tenía más dinero" en la billetera (acababa de cobrar un trabajo) y que entonces decidió volver con varios compinches una semana después para dar un golpe que parecía fácil, ya que estaba él solo en el taller.
El principal acusado reconoció que fue a reclamar la devolución del dinero y que Mariano se lo entregó, pero negó que volviera una semana después para cometer un robo y mucho menos que fuera el autor de la brutal agresión al dueño del taller. Moisés S. M. también insistió en que no participó en los hechos.