N. D. - PONTEVEDRA
El mercado de abastos tiene desde ayer un nuevo "puesto" de venta, que ofrece gallinas vivas, una actividad mercantil que se desarrollaba hace un siglo en algunas de las plazas del centro histórico. Se trata de un nuevo conjunto escultórico que adorna el casco viejo y que fue inaugurado ayer por la concejala Teresa Casal y el presidente de los comerciantes de la zona, Miguel Lago. En el acto también estaban presentes el presidente de la asociación vecinal "Cidade Vella" y la integrante de la asociación de vendedores del mercado, Begoña Abal.
Una mujer alimenta a cuatro gallinas y un gallo, que se arremolinan a sus pies. Las figuras, elaboradas en bronce, son obra de la escultora Cuqui Piñeiro, que heredó en su día una fundición de su padre, Xoán Piñeiro, en Goián (Tomiño). Se trata de una nueva obra artística en el recinto monumental, que se suma a las instaladas en los últimos años (Valle Inclán en Méndez Núñez, recolocación de Castelao en A Leña, Ravachol en la Peregrina...), pero que en esta ocasión, además de adornar un espacio urbano, tiene otros objetivos, según explicó ayer Casal. Así, pretende atraer a más personas al entorno del Mercado, con el fin indirecto de revitalizar una actividad que, según admiten muchos de los implicados, presenta un preocupante retroceso. Además, la nueva escultura aspira a rendir homenaje "a la mujer gallega, que fue trabajadora siempre, como ocurre entre las vendedoras del propio mercado", añade la concejala, que quiso hacer coincidir la inauguración con la simbólica fecha del 25 de noviembre.
La idea de instalar un conjunto escultórico ante el Mercado surgió de las peticiones al respecto por parte de los comerciantes y se optó por las gallinas "como icono muy relacionado con la actividad comercial que se desarrolla en la plaza de abastos", además de servir de recreación del tradicional mercado de pollos vivos que se realizaba en algunas plazas de Pontevedra. Casal recordó que la plaza de Méndez Núñez se llamaba antiguamente "das galiñas", precisamente por esa razón, aunque también se llevaba a a cabo esta compraventa en A Verdura, Teucro y en las inmediaciones del Mercado.
La concejala, consciente de las agresiones que suelen sufrir este tipo de obras, apeló ayer al civismo de los pontevedreses para respetar esta escultura, sin bien aclaró que se han adoptado medidas para reforzar en lo posible el conjunto, con un "extra" de sujeción al suelo. El presupuesto de esta ornamentación fue de 18.000 euros.