MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
"Non só está en crise Citroën, esto estamos a sufrila todos". Con estas palabras desde el Sindicato Labrego Galego (SLG) recordaban ayer una situación económica que los agricultores padecen incluso desde ante de la crisis. Un panorama que escenificaron con la puesta en marcha de un "mercado transparente" en la Praza da Peregrina. Ante lo que consideran como "abusivos e insostibles" márgenes de beneficios, piden a los dirigentes una ley de precio mínimos para la alimentación que evite el desfase actual que se da entre el importe de compra al productor y el de venta en el supermercado.
Pontevedra, así como otras ciudades gallegas, fue escenario de las protestas de esta central, que reivindica el papel del sector primario dentro de la economía y de la salida de la crisis. "A sociedade ten que concienciarse de que non pode haber esas diferencias que son abusivas", explica Charo Sánchez, integrante de la ejecutiva nacional del SLG. También como productora agrícola apunta que las demandas de esta central "benefician ao peto do consumidor", colaborando así a una reactivación económica a través de la consecución de un mayor poder adquisitivo.
Para hacer ver a los transeúntes que la crisis afecta más allá de las grandes empresas como las automovilísticas, que habitualmente centran los esfuerzos de dirigentes y la atención social, los manifestantes montaron un puesto de venta con alimentos de la provincia. Con un precio más bajo que el que se oferta en las superficies comerciales "pero suficiente para cubrir os costes de explotación", en esta ´tienda´ se vendieron hortalizas, frutas, frutos secos, miel o leche. Mientras, los agricultores comentaban a los compradores un problema "que tamén lles incumbe", recuerda Sánchez, quien lamenta que "a situación actual é a de que cada minuto pecha unha explotación labrega na Unión Europea".