N. D. - PONTEVEDRA
Nada mejor que unas elecciones municipales a la vista (en poco más de año y medio) para reactivarse. Los tres partidos de la corporación municipal calientan ya los motores para una precampaña que se adivina larga, y uno de los primeros pasos al respecto que han dado los dos grupos del gobierno, BNG y PSOE, es retomar la aprobación del presupuesto para 2010, después de un año de paréntesis, en el que se optó por prorrogar el anterior.
El alcalde, Miguel Fernández Lores, y la portavoz socialista Teresa Casal, comparecieron ayer conjuntamente para anunció que el próximo año (preelectoral) sí habrá cuentas. Eso sí, será un presupuesto "austero y a la baja", debido al notable descenso de los ingresos, tanto por transferencias del Estado (unos 2,5 millones menos que el ejercicio anterior) como por tasas e impuestos, especialmente las de obras y construcciones, muy afectadas por la crisis.
Por debajo de 77 millones
Ni Lores ni Casal quisieron adelantar ayer ninguna de las grandes cifras del presupuesto de 2010 "porque aún o están cerradas", pero sí se apunta a que será inferior a los 77 millones de euros de 2008 (el último aprobado) y se solicitará un crédito de algo más de cuatro millones para inversiones. Este último capítulo estará muy ajustado, pero el gobierno local apuesta por las inversiones extraordinarias (y fuera del presupuesto) procedentes del segundo Plan E (8,7 millones), de los remanentes y ahorros de años anteriores (unos 15 millones) y los convenios con otras entidades para "mantener un fuerte ritmo inversor", según explicó el alcalde.
Lores aseguró que las lineas básicas del presupuesto de 2010 serán "la austeridad en el gasto corriente, el esfuerzo inversor y, sobre todo, el esfuerzo en el gasto social, imprescindible ante la crisis económica". Añadió que estas cuentas estarán "ajustadas a la baja por el descenso de ingresos y se mantiene la congelación de los salarios de los cargos públicos, mientras que al personal se le aplicará la subida acordada por el Estado del 0,3%".
La pretensión es aprobar el documento en pleno en diciembre para que esté operativo en enero, unos plazos que refrendó Teresa Casal. La edil socialista insistió en que "este presupuesto responde a nuestra estrategia para luchar contra la crisis, con la rebaja de partidas menos necesarias, salvo aquellas que afectan al bienestar social, que no sólo no se recortan, sino que se potencian todo lo posible".