REDACCIÓN - PONTEVEDRA
La enorme tromba de agua que cayó sobre las 21.00 horas de ayer sobre la comarca, provocó la inundación en pocos minutos de numerosas calles de la ciudad de Pontevedra. El entorno del Estadio de la Juventud, especialmente las calles Fernando Olmedo y Padre Gaite, fue una de las zonas más afectadas. Los vecinos y comerciantes tuvieron que echarse a la calle para evitar que el agua anegase sus edificios, mientras los Bomberos trataban de abrir las arquetas para aliviar la situación.
Pero los efectos de la intensa lluvia caída en la ciudad se dejaron sentir en otros muchos puntos. Situaciones parecidas se vivieron en la avenida de Buenos Aires, la plaza de Galicia, Fernández Ladreda, Benito Corbal, Augusto García Sánchez o Reina Victoria, así como en otros muchos puntos urbanos. Mientras en bastantes de estos lugares el agua se evacuó espontáneamente, en el entorno del Estadio las consecuencias fueron más graves, ya que se produjo la inundación de algún local.
Los vecinos, que se afanaban por limpiar la zona, se quejaban de las constantes obras que se realizan en calle para evitar unos anegamientos que se repiten de forma periódica. Además, en diversos lugares el alumbrado público no funcionaba.
En Caldas de Reis también fue necesaria la actuación de Protección Civil para acudir a grandes encharcamientos en diversos puntos, entre ellos la N-640. Algo parecido ocurrió en otros municipios de la comarca.
Estas inundaciones fueron las consecuencias más destacadas del temporal que ayer arrasó la comarca, y que estuvo dominado durante toda la jornada por el fuerte viento. Rachas de más de 100 kilómetros por hora, que en algún caso rozaron los 128, provocaron decenas de intervenciones de emergencia para atender los numerosos incidentes registrados, desde caídas de árboles, barcos a la deriva y muchos otros daños, algunos de ellos considerables. Aunque toda la comarca notó los efectos de este temporal, fue la zona costera, especialmente Sanxenxo, la que sufrió de forma más cruda la violencia del viento.
Así, en este municipio, rachas próximas a los 128 kilómetros por hora, medidos en la estación meteorológica de la isla de Ons, derribaron una gran marquesina que preside la playa de Silgar. Mientras los contenedores de basura se deslizaban por las calles, especialmente en Portonovo, en la villa de Sanxenxo un andamio se desplomó en plena calle y un cristal cayó sobre un coche, mientras que uno de los barcos de recreo fondeados en el puerto de Portonovo rompía sus amarras a causa del fuerte viento y acababa varado en la playa de Baltar. La flota pesquera del municipio permanece amarrada desde el pasado jueves.
Durante toda la jornada fueron constantes las intervenciones, especialmente por caídas de árboles. Un eucalipto cayó a las 15.30 horas sobre la carretera entre Campañó y Poio y en un tendido eléctrico, lo que dejó sin luz a los vecinos. Cerca de ese lugar, aunque en el municipio de Poio, otro árbol se desplomó en la zona de A Caeira y un seto divisorio impidió que afectara a una casa cercana, según informó el propietario al servicio del 112.
Campo Lameiro, Caldas, Poio, Ponte Caldelas y otros municipios también fueron escenario de caídas de árboles, mientras que en Pontevedra se registraron estos casos al menos en Pontesampaio, Monte Porreiro y la avenida de Marín, que en algunos casos obligaron a cortar momentáneamente el tráfico.
Las intervenciones de los Bomberos de Pontevedra también fueron muy numerosas, con incesantes salidas. En algunos casos fue necesario cortar la circulación para permitir el trabajo de sus efectivos. Uno de estos situaciones se produjo en Benito Corbal, para asegurar algunas planchas de la antigua sede de la Xunta. También se desvió la circulación en Alfonso XII y en la Oliva, donde los Bomberos actuaron para asegurar una antena y para revisar una cubierta, que presentaba riesgo de venirse abajo.