S. R. - PONTEVEDRA
Un escape de ácido clorhídrico, parte del cual se filtró al subsuelo pero que no provocó daños personales o ambientales, activó en la madrugada de ayer el plan de emergencia interior de la fábrica de cloro Elnosa y obligó a intervenir al servicio de Bomberos para sepultar bajo sacos de absorbentes la disolución que temían que se expandiese a la atmósfera.
El nuevo "incidente, que non accidente" —en palabras de todas las administraciones— aviva la polémica sobre el emplazamiento de la factoría en la embocadura de la ría de Pontevedra, en una zona rodeada de viviendas.
El escape se produjo alrededor de las 5.20 horas de la pasada madrugada: una válvula cedió y facilitó el paso del ácido desde el tanque habitual del proceso en fábrica a la balsa de hormigón que lo rodea y que constituye la "franja de seguridad" para evitar un escape.
Hubo una pequeña emanación de gas que "disipouse naturalmente no aire, polo que non afectou nin ao ambiente nin ás persoas", indicó la administración autonómica.
Se produjo a mayores otra pequeña fuga al exterior, en este caso una filtración al suelo.
Tras una primera intervención de los trabajadores la respuesta de Bomberos (que fueron alertados unos diez minutos después de la primera alarma) fue construir muros de arena y sacos con absorbente, "un amontoamento con terra porque non se sabía como estaban as cubetas", en palabras del concejal Demetrio Gómez.
En ese primer momento el peligro era el mal tiempo y una posible reacción del ácido con el agua de lluvia que motivase peligrosas emanaciones a la atmósfera.
En caso de un escape mayor también hubiese sido decisiva la dirección del viento, otro factor que en la pasada madrugada "era positivo".
Para entonces ya se habían activado los protocolos de seguridad. La Consellería de Presidencia reconoció ayer que sí se puso en marcha el plan de emergencia interior, a pesar de que finalmente no hubo que lamentar ningún daño "ni el escape al suelo salió al exterior".
Los servicios de emergencia intervinieron en la zona durante aproximadamente hora y media. Presidencia señala que "ás sete horas a técnico responsable da factoría informou de que a fuga do tanque estaba controlada e pouco despois desprazouse ao lugar do accidente persoal técnico do departamento de solos".
La administración confirmó que se taparon los desagües y el personal de Suelos de la Secretaría Xeral de Calidade e Evaluación Ambiental realizó alrededor de las 9 horas comprobaciones sobre el terreno para evaluar el alcance de la filtración y la "fricción no solo".
Ratificaron in situ "que non existe afección ao solo", según el comunicado de Presidencia.
Por su parte, el concejal Demetrio Gómez comparecía para manifestar que "foi unha sorte para a cidade de Pontevedra a labor de Bomberos, dilixente e profesional, e as condicións da noite, na que non houbo choiva nin determinadas condicións de vento".
Ni el alcalde de Pontevedra, el nacionalista Miguel Fernández Lores que volvió a hablar de "bomba de relojería", ni el delegado del gobierno en Galicia, Antón Louro, insistiendo en la importancia de reubicar un complejo potencialmente peligroso en una zona donde "se aminoren os riscos", ocultaron ayer su "gran preocupación" por el nuevo accidente.