REDACCIÓN - PONTEVEDRA
El mercadillo ambulante se celebrará desde el próximo mes de enero en la calle Rafael Areses (en lugar de las explanadas actuales del recinto ferial) y todos los sábados, en vez de los habituales 1, 8, 15 y 23 de cada mes. Así lo anunció ayer la concejala de Mercado, Celia Alonso, tras reunirse con la federación vecinal "Teucro". De este modo, el concello descarta de forma definitiva la opción del casco viejo, como proponían comerciantes de este recinto.
El gobierno local manejaba desde hace tiempo tres posibles ubicaciones para trasladar el mercadillo., pero ninguna de esas propuestas correspondía al casco viejo. Hace varias semanas, cuando se dio a conocer la petición comercial, (que defendía este cambio como fórmula para atraer clientes al centro histórico) Alonso ya advirtió de que "es muy difícil" implantar más de un centenar de puestos repartidos por calles y plazas del casco viejo, por los problemas de circulación de los propios coches de los ambulantes y la acumulación de basuras que generaría, entre otros problemas.
Pese a descartarse ese lugar, la edil sí aspiraba a retirar la feria ambulante de su actual ubicación, con el fin de liberar de forma permanente esa explanada para el aparcamiento gratuito y disuasorio, que se ve interrumpido con cada mercadillo, los días 1, 8, 15 y 23 de cada mes. Las tres alternativas que se ofrecían estaban, en todo caso, muy próximas y siempre al otro lado del río. La primera de ellas, que menos convencía a la concejala, es mantener la explanada, pero agrupando los puestos en una esquina, toda vez que en la actualidad sólo se instalan, como máximo 112 puestos, la mitad que hace unos años, debido al abandono de muchos de los vendedores de etnia gitana vinculados al colectivo que encabeza el presidente del Pueblo Gitano, Sinaí Giménez.
La segunda opción apuntaba a utilizar el aparcamiento del recinto ferial en la calle Alexandre Bóveda, pero es un lugar que tampoco gustaba a Celia Alonso "ya que a feria quedaría escondida detrás del pabellón ferial". Por eso, la ubicación elegida finalmente es la calle Rafael Areses, que discurre paralela al río Lérez entre los puentes de los Tirantes y de Santiago. Pero su uso exige de informes previos de la Policía Local (por razones circulatorias) y del beneplácito de los propios ambulantes.
Asimismo, se aspira a elevar el número actual de 112 puestos a 160. Todos estos cambios deberán plasmarse, tras pactar con los afectados, en una modificación de la ordenanza municipal de venta ambulante que la concejala pretende tener en vigor para enero.