REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Los concejales de Rural, Xosé Manuel Valcárcel, y Turismo, Julio Castela, visitaron ayer la parroquia de Pontesampaio acompañados del presidente de la asociación de amigos del Camino Portugués, Celestino Lores, y dirigentes vecinales, para preparar el comienzo de las obras de reconstrucción de Ponte Nova, sobre el río Ulló. El puente fue derribado por las riadas del año 2006. Será rehabilitada por la sociedad de gestión del Xacobeo.
Licitación
Las obras, licitadas por la Xunta, fueron readjudicadas a la empresa Hidroscivil, después de que la primera adjudicataria, Casas Novas, renunciase por el proceso concursal en el que está inmersa. La actuación está incluida en el informe presentado por la Concejalía de Turismo y la Asociación de Amigos del Camino Portugués, para mejorar el tramo de 15 kilómetros del camino que discurre por el término municipal pontevedrés. Las asociaciones vecinales “Santa María” y “Héroes” de Pontesampaio venían reivindicado esta reparación desde 2006.
Valcárcel y Castela están negociando con los vecinos, en cumplimiento del convenio firmado entre el Concello y la Sociedad del Xacobeo, para poner a disposición de la constructora las fincas necesarias para que las máquinas puedan tener facilidades de acceso al lugar de ejecución del puente, durante los cuatro meses de duración prevista de las obras.
Este trámite resulta fundamental, puesto que no es posible acceder por caminos públicos.
El nuevo puente tiene un presupuesto de 276.571 euros y será construido con un sólo arco de acero, apoyado sobre estribos de hormigón, e incluye la restauración y reparación de los restos de la fábrica de piedra original existentes en ambas orillas y que fueron rescatados del lecho del río gracias a la una limpieza realizada por la Concejalía de Medio Ambiente Natural.
En una orilla, las piedras (algunas de las cuales conservan marcas de cantero) están apoyadas directamente sobre la roca, pero en el otro lado será necesario un estudio para determinar si es necesaria una cimentación de hormigón.
El nuevo paso será un tramo recto de 1,5 metros de anchura y contará con pasamanos de madera tratada. Las obras acondicionarán también el camino de acceso a ambos lados, para mejorar la accesibilidad en esta zona agreste.
Julio Castela destaca que aún no tiene contestación oficial sobre las peticiones de actuación en el resto del Camino, pero espera tener noticias “muy pronto”. El informe presentado ante de la Xunta incide sobre la necesidad de mejorar la sinaléctica de todo el tramo, incluyendo la colocación de conchas de bronce embutidas en el pavimento urbano como principal novedad.