CARLOS GARCÍA - PONTEVEDRA
La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Pontevedra solicita penas que suman 45 años y seis meses de internamiento en un centro psiquiátrico para Juan Galbán Robiña, el joven de 33 de edad que supuestamente acabó con la vida de su padre, Juan Galbán Magariños, golpeándolo varias veces con una barra de hierro en la cabeza en la noche del 20 de octubre del pasado año. Un crimen que se produjo en la casa en la que residían los padres del presunto parricida en el lugar de Touceda, en la parroquia pontevedresa de Alba.
El Ministerio Público ya dio traslado a las distintas partes implicadas en el proceso de su escrito de conclusiones provisionales. En él imputa a Galbán Robiña un delito de asesinato consumado, por el que solicita una pena de 30 años de internamiento; y otro en grado de tentativa, por el que pide 15 años. Añade uno de lesiones por lo que reclama otros seis meses de internamiento en un centro psiquiátrico, según confirmaron fuentes de la Fiscalía Provincial de Pontevedra. Los informes recabados por la acusación pública apuntan a que Juan Galbán sufría un grave trastorno psiquiátrico en el momento en el que se produjo el crimen.
La solicitud de condena para el presunto parricida es todo lo que trascendió del escrito de acusación del fiscal acerca de un crimen que conmocionó a la sociedad pontevedresa hace ahora poco más de un año.
Según los datos de la investigación que salieron entonces a la luz pública, Galbán Robiña, quien ya no residía con sus padres, visitó aquella noche de lunes la casa familiar de Touceda. Armado con una barra de hierro encerró a sus padres en la casa y supuestamente golpeó a su padre varias veces en la cabeza hasta causarle la muerte. Juan Galbán Magariños tenía entonces 63 años de edad. Su madre pudo escapar de la vivienda con heridas leves y fue ella quien dio aviso a la Policía Nacional de Pontevedra.
Su hijo salió de la casa, cogió su coche y se fue en busca de su madre. En el camino se cruzó con una vecina que acudía a prestar ayuda al escuchar las demandas de auxilio.
Diversas versiones apuntan a que el joven pudo confundir a esta mujer con su madre y la atropelló, empotrando su coche contra un muro a unos 200 metros de su casa. La vecina resultó herida con varias fracturas, entre ellas de pelvis y tibia.
Se entregó poco después
Ensangrentado y también herido a consecuencia del accidente, el presunto homicida recorrió unos metros más hasta llegar a la Nacional 550 entre Caldas y Pontevedra. Allí, detuvo a un conductor y le pidió que lo trasladase hasta la Comandancia de la Guardia Civil porque había sufrido un accidente. Una vez en el cuartel confesó. Dijo a los agentes que había matado a su padre y malherido a varios de sus familiares.
La Guardia Civil comunicó este hecho a la Policía Nacional, que lo buscaba, y los agentes de Comisaría pronto pudieron localizar en la N-550 la barra de hierro con la se cree que pudo cometer el crimen.
Dos días después ingresó en prisión por orden de la titular del juzgado número 3 de Pontevedra tras confesar los hechos también ante el juez, según informó entonces el TSXG.