F. MARTÍNEZ - PONTEVEDRA
La píldora del día después empezará a venderse de forma libre en las farmacias desde mañana. Sin embargo las usuarias del sistema público de salud tienen derecho a que el médico de Atención Primaria se la recete; un derecho que no siempre se ve satisfecho. De ésta y otras prerrogativas de la mujer en el marco sanitario, específicamente las relacionados con el embarazo, el parto y la reproducción asistida, habló ayer la profesora de Filosofía del Derecho Ascensión Cambrón Infante, en los cursos de la UIMP en Pontevedra.
–¿Sigue encontrando obstáculos la mujer en el sistema sanitario a la hora de gestionar la fecundidad o el embarazo?
–A veces la simple búsqueda de un anticonceptivo se convierte en un auténtico vía crucis para la mujer. Hay momentos de contacto con la medicina que son claves en este proceso y en los que muchas veces comprobamos que no son respetados nuestros derechos, tanto en relación a la solicitud de métodos anticonceptivos como en relación a la píldora del día después.
– ¿De qué modo?
–A veces el profesional de la medicina se arroga una serie de facultades que no le corresponden, como son las de hacer de guía moral de la mujer que va a reclamar estos métodos. En ocasiones, además de echarte una pirula de moralina, a lo mejor te deniega el anticonceptivo sin argumentos desde el punto de vista sanitario, sino apoyado sólo en su punto de vista moral. Esto no sólo es incorrecto desde el punto de vista legal, sino que moralmente es insostenible, en el sentido de que en una sociedad plural caben distintas concepciones respecto a lo que es el bien y las mujeres no debemos permitir que nos traten como si fuéramos disminuidas o incapaces. Hay que exigir que se respeten los derechos de las mujeres en este contexto, que sobre el papel están reconocidos, pero que en la práctica a veces se hace necesario seguir demandando respeto a nuestra autonomía, a nuestra capacidad de decidir, que se respete nuestra integridad tanto moral como física, es decir, no someternos a prácticas lesivas, tanto en el aspecto físico como moral.
–¿Qué recursos tiene la paciente para hacer valer sus derechos?
–Primero tiene que hacer entender al profesional médico que ella está dentro de lo que la ley prescribe, tanto en relación a la píldora del día después como la interrupción del embarazo. No sé que hará ahora esta conselleira en relación a la píldora del día después, pero la anterior había dado la orden a los centros sanitarios de que en Atención Primaria se podía prescribir la píldora del día después, superando un poco la limitación existente entonces. Y no sólo de parejas jóvenes, como se tiende a pensar, porque no sólo a los jóvenes se les rompe el preservativo. Hay muchas parejas estables mayores que también acuden a pedir la píldora del día después.
–¿De qué formas se accede a la píldora y qué debe hacer quien se la nieguen?
–Antes sólo había unos centros de urgencias en los que las prescribían. Ahora en Galicia se puede acceder por la vía del médico de Atención Primaria, que es en realidad quien más conoce a los pacientes. Si el médico se niega a prescribir ese medicamento, lo que tiene que hacer esa mujer es buscar una farmacia. Ahí tendrá que pagar los 20 euros que le vale la píldora y después deberá hacer una denuncia de ese médico de la sanidad pública que se ha negado a prescribir este remedio.
–¿Qué ventajas supone para la mujer, desde el punto de vista ético, la nueva ley de plazos en el aborto?
–Supone que se le va a permitir que en unas determinadas semanas de embarazo podrá acogerse al aborto sin necesidad de que la autoricen dos psiquiatras que afirmen que está desquiciada, o que ha sufrido una violación, o que pruebe documentalmente que el feto o el embrión contiene discapacidades, minusvalías o alteraciones que aconsejen la interrupción del embarazo. Ahora los supuestos van a cambiar porque este proyecto de ley contempla que hasta ciertas semanas, sin autorización de un profesional, la mujer que libremente decida interrumpir el embarazo no va a tener que pedir autorización a nadie. En las últimas semanas del embarazo si necesitará probar documentalmente que la recomendación médica aconseja esa interrupción.
–¿Cree que en Galicia aún hay problemas para que el médico recete la píldora postcoital?
–Depende de en qué lugar de Galicia te encuentres. Aún hay por ahí mucho profesional que pretende además de curar la salud de la gente, que vayan al cielo, y a veces con métodos persuasivos, asentados en la autoridad que les da la bata blanca para, sin citar que están pecando, confundir delito con pecado. Y esto pertenece al antiguo régimen, en un Estado de derecho, esto no está justificado.
–¿Quedan lagunas en el ordenamiento jurídico respecto a la protección de estas pacientes?
–Algunos obstáculos se van eliminando, pero todavía existe algún tipo de discriminación. No porque no se trate igual a las mujeres que a los hombres, sino porque la situación fisiológica de la mujer exige que algunos aspectos específicamente femeninos reciban un tratamiento diferente.