M.Q. - PONTEVEDRA
Los trabajadores de Trèves-Salcedo, sobre los que se cierne la amenaza del cierre de la factoría y la destrucción de los 133 puestos de empleo, suman otro apoyo institucional. El pleno de la Diputación, a instancias de una propuesta del BNG, aprobó una moción de manera unánime en la que se pide a la Xunta que rechace el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que derivaría en tales consecuencias. Además, el presidente, Rafael Louzán, desveló en la sesión que la Consellería de Traballo está próxima a materializar esa demanda.
"Manteño contacto coa conselleira e sei que se vai polo bo camiño", apuntó el mandatario provincial durante su intervención en el debate de la moción. El texto, exactamente, "insta á Xunta de Galicia para que rexeite o ERE e se implique na solución de garantir o mantemento da actividade industrial e de todos os postos de traballo existentes na actualidade". La iniciativa partió del Bloque, si bien luego pasó a ser conjunta con los otros dos grupos (PP y PSdeG) y recibió el apoyo de todos los diputados ante la presencia de los representantes de la plantilla.
Los grupos de la oposición también urgen a Traballo una pronunciación sobre una regulación que ya lleva varios meses en sus dependencias. Y es que los empleados apremian a que se emita ya el informe debido a que la Inspección de Trabajo aseguró esta semana a los empleados que informará en contra de las medidas que propone la auxiliar de Citroën. En esa respuesta se haría referencia a que la regulación no tendría que ver con problemas económicos, sino que el cierre estaría relacionado con la deslocalización de producción hacia Marruecos.
Durante las intervenciones de los portavoces de los distintos grupos, antes de dar el visto bueno a la moción, se reconoció no obstante que si Traballo rechaza el ERE esto no significará un "final feliz". Y es que desde el Pazo Provincial advierten de que independientemente de esa medida Trèves podría optar por otras que implicasen recortes como los que ahora se rechazan.
Los responsables sindicales apuntaron durante los últimos días que una negativa también por parte de Traballo impediría a la firma francesa presentar otro ERE durante un plazo de tres meses. Esto derivaría en un nuevo escenario de diálogo entre la compañía y los empleados, que abogan por potenciar la otra planta de Trèves en Pontevedra, la de O Campiño, para trasladar allí a la plantilla de Salcedo.