MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
La dirección de Casas Novas solicitará "de inmediato" el concurso de acreedores como única solución posible poder indemnizar a los trabajadores de los que desea prescindir. Éste es el compromiso que acordaron ayer los responsables de la constructora ante los representantes sindicales, que exigían la solicitud de la antes conocida como suspensión de pagos debido a la falta de liquidez que padece la constructora. Sería uno de los últimos pasos hacia lo que en el comité vaticinan como la "desaparición" de la firma. Aseguran que desde el pasado noviembre se intenta viabilizarla sin éxito.
"Ata o de agora a empresa quixo levar a iniciativa, pero non se pode seguir aguantando nun acto de fe", indicó el responsable de la CIG para el sector de la construcción en Pontevedra, Xaquín Agulla. Desde esta central, que ostenta la presidencia del comité de empresa, y CC OO, que también cuenta con delegados sindicales, exhortaron durante la negociaciones que se desarrollaron ayer a que la firma se acoja a ese proceso. De lo contrario, con los 6.000 euros que habría en la actualidad en la caja, quedaría en el aire la posibilidad de que los operarios obtuviesen sus correspondientes finiquitos.
Por ello Agulla considera como el camino "menos malo" que Casas Novas solicite el concurso de acreedores, una medida que se trasladó a la dirección y que ésta asumió como propia. De hecho, desde la firma propiedad de Ricardo Mirón, el presidente de la Cámara, se insistió en que se acudirá a la Justicia para iniciar esa tramitación de modo "inmediato". A mayores, la constructora tendría que formular dos regulaciones de empleo para llevar a cabo un plan con el que se busca dar continuidad a las obras que aún tiene pendientes para su conclusión.
La empresa mantiene su idea de presentar dos ajustes. Uno, para algo menos de la mitad de sus 59 asalariados, sería definitivo. La otra, para el resto, sería para ejecutar esas tareas inacabadas. Para proceder a la indemnización de todos ellos, que la empresa fija en 20 días por año trabajado y los sindicatos rechazan, se presenta como imprescindible la solicitud del concurso.
De lo contrario la plantilla se podría quedar sin percepciones. Y es que el Fondo de Garantía salarial sólo recoge tres supuestos en los que se hace cargo de esos pagos: que la empresa sea insolvente, que tenga menos de 25 trabajadores o que el ERE se produzca como consecuencia del concurso. Ninguna de ellas se ajusta a la realidad de Casas Novas. El proceso concursal, además, debería de servir para aliviar una deuda que se estima próxima a los 8 millones de euros.