MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
Cuando tomo posesión, tras el cambio de gobierno en la Xunta, sintió “especial ilusión” por hacerse cargo de la asistencia sanitaria pública de su ciudad. Hoy el gerente del CHOP, José Manuel González, se muestra esperanzado con las futuras infraestructuras que recibirá el área sanitaria en forma de un nuevo hospital que, según vaticina, dejará cubiertas las necesidades de la población durante un período de hasta 30 años.
–Hace un año el anterior gobierno de la Xunta aseguraba tener todo listo para ampliar Montecelo, ¿qué criterios se han seguido para desechar ese proyecto e iniciar uno desde cero?
–Creo que hay muchas razones para haber parado el proyecto de ampliación. La primera y fundamental es que no daba respuesta a las necesidades del área de Pontevedra. Se invertía una cantidad importante de dinero que dejaba un hospital muy achicado, muy encajonado y sin posibilidad de crecimiento. Además, las prestaciones que era necesario dar no cabían en ese sitio. Por lo tanto hubo que adaptar un espacio reducido para meter todo lo que hacía falta. En ese aspecto el resultado final sería un hospital muy achicado y prácticamente sin posibilidades de crecimiento. Así me lo transmitieron muchos profesionales con los que hemos hablado. Además habría que convivir durante muchos años con unas obras de infraestructura dentro del propio hospital muy importantes. No estamos hablando de tirar dos tabiques, no. Eran obras de derribo muy importantes y que afectarían a la convivencia, el trabajo de los profesionales y la prestación de la asistencia sanitaria. Después, los plazos que había eran muy difícilmente cumplibles porque no se había avanzado prácticamente en la expropiación, ni en los viales que harían falta para iniciar la obra del hospital. Antes de empezar la obra había que tener unos viales para usuarios y trabajadores y ni siquiera estaban proyectados. Es muy dudoso que se pudieran cumplir los plazos. Por contra, con una inversión efectivamente mayor pero asumible, se va a diseñar un hospital con otras características, que no va a incordiar para nada ni va a molestar la asistencia. Se va a hacer con proyección de futuro y con el consenso de profesionales, que van a participar en el diseño del hospital que Pontevedra necesita para los próximos 20 ó 30 años.
–¿Sostiene que los plazos serán los mismos que los de la ampliación pese a que se parte de la nada?
–Estoy absolutamente convencido porque se está trabajando para que sea así y porque el presidente se ha comprometido. Yo creo en la palabra del presidente y de la conselleira.
–¿Cómo está el proyecto?
–La ubicación es algo que compete a Sanidade y parece que la consellería se decanta por los terrenos de Monte Carrasco. Nosotros estamos trabajando, formando los grupos de trabajo del plan funcional y estamos diseñando estos grupos para la próxima semana empezar a trabajar para hacer el plan funcional en el plazo que nos comprometimos, terminarlo a finales de este año.
–El Gobierno autonómico insiste en la política de austeridad, ¿no teme que ese recorte del gasto público acabe pasando factura a un hospital diseñado en época de crisis?
–La política de austeridad es otra cosa, es intentar gestionar los recursos con eficiencia, huir de gastos superfluos y ahí es donde tiene que estar la austeridad, en aspectos que puedan ser prescindibles. En el caso de la puesta en marcha de un hospital no creo que se escatime en esfuerzos y en dineros. Son cosas absolutamente diferentes.
–¿Hasta qué punto influiría la entrada de capital privado en el proyecto?
–No sé si va a entrar capital privado o no, la financiación corresponde al Gobierno de Galicia y no al gerente del CHOP. Pero lo que está claro es que la entrada de capital privado, si se produjese, no influiría nada en la gestión del hospital. Tal y como ya se ha dicho, será una gestión pública, exactamente igual que la de ahora. No afectaría ni a los profesionales ni a los usuarios. La financiación va por una parte y la gestión por otra.
–¿Se parecerá al modo de los nuevos hospitales desarrollados en Madrid?
–No, no, en absoluto. Sería gestión pública, con personal público y presupuestos de mantenimiento públicos.
–¿Qué especialidades considera prioritarias para la nueva infraestructura?
–Lo prioritario es que, lo que ahora hay, esté bien dimensionado y crezca lo suficiente para dar respuesta a la sanidad que Pontevedra va a demandar para los próximos años. En segundo lugar, se estudiarán aquellas especialidades en las que por población, que vamos a tener cerca de 350.000 habitantes, se necesiten. Eso saldrá del plan funcional. Las especialidades vendrán dadas por la población a la que se atienda. El plan funcional anterior no preveía grandes cosas en relación a lo que se demanda.
–Una de las principales demandas de sindicatos y colectivos vecinales es que se incorpore radioterapia. ¿Se tendrá en cuenta?
–Eso también se lo hemos comentado a sindicatos y asociaciones. Se mirará de acuerdo a la población. Se habla de radioterapia y parece que sólo hay una radioterapia, pero hay muchos tipos. Habrá alguna para la que sea necesario seguir enviando a los pacientes a sitios de referencia y otras que, por población, estaremos en el límite de que pueda estar aquí o no. El plan funcional definirá si podremos tener aquí una radioterapia básica o no.
–Mientras no llega el nuevo hospital, ¿qué mejoras se van a hacer en las instalaciones actuales?
–Nosotros seguimos trabajando en la mejora de las instalaciones. De hecho ya se han hecho muchas en el hospital de Montecelo y ahora optaremos por mejorar el Provincial. No sólo de esas que no se ven, como en la parte técnica o de mantenimiento, sino también en los quirófanos para adecuarlos a las necesidades que tiene el área sanitaria y también obras de mejora en todo el hospital. Ya hemos empezado en psiquiatría, por ejemplo.
–¿Cómo resumiría la situación en la que se encontró el complejo?
–Creo que, desde el punto de vista asistencial, la situación no estaba mal. El hospital funcionaba de manera correcta y, en general, no hubo grandes cambios con lo que teníamos unos años antes. Tal vez algunos servicios sí se han mejorado, como cardiología, que lo hizo de forma importante. La situación ahora la veo de manera estable.
–¿Hacia dónde desea dirigir sus esfuerzos?
–En este momento los dirigimos hacia donde nos marca la consellería. Mantener la listas de espera en una situación razonable y gestionar con eficiencia los recursos en un panorama de crisis económica en el que tenemos un deber sobreañadido con la ciudadanía para que la gestión sea más eficiente. Esos recursos, más escasos que nunca, tienen que ser aprovechados de la mejor manera posible. Nuestros esfuerzos fundamentales van a ir dirigidos hacia la consecución de ese nuevo hospital, el proyecto más importante de cara a los próximos años.
–¿Qué desearía importar de su experiencia como gerente del Hospital de Alcorcón?
–La gestión es un poco diferente en el día a día. Una fundación pública como la de Alcorcón tenía una gestión más ágil. La gestión económico-financiera también era más ágil y en ese sentido a los gestores nos facilita un poco las cosas. Además, se podrían negociar y pactar objetivos más directamente con los profesionales. Entre Alcorcón y aquí diferenciaría el hábito que existía en cirugía y tratamiento ambulatorio en general. Había un nivel muy importante de tratamiento ambulatorio y eso lo he echado un poco de menos. El tratamiento del paciente no ingresado está poco desarrollado y es un objetivo importante que tenemos que marcarnos para los próximos meses.
–Con anterioridad a su llegada, el CHOP presumía de contar con las listas de espera más bajas de Galicia. ¿Cómo están ahora?
–Están estabilizadas. Cierto es que las listas de espera estaban aceptablemente bien, pero también es cierto que otros hospitales también estaban trabajando duramente en este sentido y que van a obtener resultados. Somos un hospital más de la red.
–¿Cómo se está preparando el complejo ante la amenaza de la Gripe A?
–Estamos trabajando en función de las directrices que nos dieron las autoridades sanitarias. Adaptamos espacios, tanto en urgencias generales como pediátricas. Estamos definiendo circulaciones de pacientes, familiares y profesionales. Estamos también trabajando en las áreas de cuidados intensivos para que estén preparadas por si es necesario. Y estamos también informando a todo el mundo de lo que estamos haciendo y, sobre todo, de lo que es la Gripe A y de cómo prevenirla. Estamos insistiendo en que la Gripe A no deja de ser una gripe común. En este momento está actuando incluso de manera más benévola que la habitual. Por lo tanto, tampoco hay motivos de alarma especial. La mayoría de la gente que tenga Gripe A la va a pasar en su casa con las medidas normales, antitérmicos y medidas de mantenimiento.
–¿De qué estimaciones de afección disponen?
–Cuando hay una epidemia se hacen unas estimaciones de afección mínima y máxima, todos nos estamos preparando para la afección máxima y para no quedarnos cortos. Pero también es cierto que esa afectación puede darse en un período muy corto o muy largo. Si se da en un período muy corto, tendremos más complicaciones para atender a la gente. Si es más largo, será más fácil.
–¿Cuál es la máxima?
–Son muy variables. Ahora estamos en una afección de 30 casos por 100.000 habitantes y podría llegar al 300, 400 o 500. Pero ya hemos tenido afecciones de este tipo en gripes habituales. Una pandemia depende mucho de los hábitos preventivos que se tomen, en casa, en las relaciones con los demás. Depende mucho de la concienciación.