REDACCIÓN - AROUSA
El Obispado ha dado autorización para que la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) proceda a la excavación en el cementerio en Tenorio (Cotobade) para hallar indicios de víctimas de la represión franquista durante la Guerra Civil. Se trataría de un enterramiento colectivo, de personas que no sólo fueron asesinadas sino que antes fueron paseados y previsiblemente torturados, explica Santiago Macías, vicepresidente del colectivo. En Tenorio se tiene constancia de una fosa en la que reposan once cadáveres, todos ellos procedentes del término municipal de Lalín.
También está previsto actual en Porriño, en busca de los cuerpos de cuatro vecinos de la localidad que también fueron ajusticiados en la "lucha contra el marxismo".
Así lo apuntó ayer la ARMH durante la realización de excavaciones similares iniciales en el cementerio de Cornazo (Vilagarcía). Ayer por la tarde comenzaron las excavaciones en el camposanto para intentar dar con el cuerpo del vigués Manuel Álvarez Silva, ajusticiado en 1937.
Manuel Álvarez Taibo tenía 5 años cuando fusilaron a su padre, "allí mismo", dice señalando la cima de Monte Lobeira que se divisa desde el mismo cementerio. Sus recuerdos son muy vagos, aunque menos que los de sus hermanas Elvira y Carmen, que también presenciaron ayer las excavaciones en el lugar donde fueron enterrados su padre y un grovense apellidado Allo, cuyo cuerpo fue recuperado por sus familiares dos o tres años después de su muerte.
Vieja idea
Los hijos de Manuel Álvarez llevaban años con la idea de recuperar los restos mortales y vieron la ocasión cuando la ARMH realizaba trabajos de exhumación en Mondoñedo.
La historia de este represaliado era similar a la de otros muchos. Había sido albañil y militaba en el Partido Comunista. Cuando iba a ser alistado decidió refugiarse en Cornazo, donde su mujer tenía familiares y era más fácil esconderse de las fuerzas nacionales. Sin embargo, las casualidades hicieron que el grovense Allo fuese detenido y que éste fuera obligado a revelar el lugar en el que se hallaba el "fugitivo" vigués. Tras localizarle fueron llevados al monte donde les ajusticiaron.
Cuatro días después del fusilamiento recuerda el hijo "vinimos al cementerio y los vecinos nos dijeron donde habían enterrado a nuestro padre".
Transcurridos 72 años, la familia tienen una vaga idea del lugar donde fue enterrado aunque no a ciencia cierta. "Mi madre tuvo que trabajar mucho cargando pescado en la ribeira de Vigo para poder alimentarnos a los 3 y yo mismo tuve que ir al mar a los 14 años. Después los tres tuvimos mucha suerte en la vida y logramos posiciones acomodadas".
Santiago Macías confía en que si aparece el cuerpo se le identifique con prontitud. "Sabemos su edad, su estatura y tenía una marca por un accidente doméstico en un tobillo. En caso de que aparezca comunicarán el hallazgo al Juzgado y si es necesario se harán pruebas complementarias, como el ADN".
En el caso de Cornazo (Vilagarcía), el enterramiento está perfectamente documentado ya que aparece incluso en el registro, explica Santiago Macías, quien espera que los trabajos concluyan entre hoy y la mañana del jueves. En ese momento se sabrá de cuantos disparos murió el vigués Manuel Álvarez Silva.