MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
La crítica situación por la que atraviesa el sector de la construcción, unido a problemas internos de la propia empresa, han derivado en una situación de complicado arreglo para Casas Novas. La constructora y firma matriz del presidente de la Cámara de Comercio, Ricardo Mirón, se ha acogido a un procedimiento preconcursal, según apuntan fuentes sindicales. Al parecer, las dificultades de las que el propio dirigente advirtió habrían empeorado últimamente. Esa vía viene precedida de la renuncia a ejecutar trabajos para el Concello por la imposibilidad de conseguir aval bancario.
El maltrecho panorama de la firma se confirmó ayer en el Ayuntamiento. Los responsables municipales hicieron oficial que Casas Novas rehusó unas tareas que ya tenía adjudicadas para extender la reforma urbana a la calle Joaquín Costa y otras dos aledañas. Una actuación que estaba presupuestada en 3,1 millones de euros y de la que la constructora ha tenido que prescindir por los escasos recursos de los que dispondría en la actualidad.
La dirección de la firma envió esta semana al Ayuntamiento un escrito en el que se indicaba que "debido a la crisis económica, la deuda de clientes y la imposibilidad de refinanciar la deuda" Casas Novas renunciaba a este proyecto. Todo, tras fallar también la consecución de un aval bancario.
De esta forma, la administración local ha tenido que aprobar la adjudicación de los trabajos a la siguiente empresa con mayor puntuación en el concurso realizado. Será por lo tanto Sercoysa la que ejecute la remodelación tanto en esa calle principal como en las de Pintos Laxeiro y A Estrada.
La vía que ha elegido Casas Novas es la previa a la del proceso concursal. Incluye un plazo de tres meses para tratar de encontrar solución a la viabilidad de una firma cuya supervivencia lleva amenazada varios meses según anunciaba el propio Mirón. Ya en julio indicó que sería necesario realizar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para buena parte de sus más de 60 empleados. Al final se descartó ese plan tras recibir, precisamente, el encargo de esta obra pública. Sin embargo, semanas después esa opción volvió a incorporarse a la agente del presidente de la Cámara.
Ahora, la imposibilidad de lograr fondos para hacer frente a unas deudas causadas en cierto modo por el impago de sus clientes, lleva a la antesala del concurso de acreedores. Así lo indicaron desde los sindicatos con presencia en el comité de empresa, CIG y CC OO. Mientras, desde el entorno del dirigente del colectivo patronal capitalino informaban que "hace días sus intenciones no eran las de llegar a la vía concursal, sino presentar una regulación de empleo para el 40% de la plantilla".