P.G. - PONTEVEDRA
El espacio y el tiempo se diluyen navegando a través de las realidades virtuales. Unos megas, un ordenador o un teléfono móvil bastan para convertir el espacio en la más mínima expresión de esta era, la era de la inmediatez ha llegado a nuestros hogares para quedarse.
A su paso las autovías de la información lo modifican todo, nuestros hábitos, nuestras costumbres, configurando un nuevo estilo de vida, una nueva forma de pensar e incluso de actuar.
Viejas costumbres y tradiciones, algunas tan arraigadas en la historia española y pontevedresa como la tertulia de café, se perfilarán en los libros de historia para ser recordadas algún día como extrañezas del pasado. Pero ¿Qué pensaría Valle Inclán del abandono de la tertulia?, quien se reunía en el Café de Levante en Valencia y del que llegó a decir “El Café Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres universidades y academias juntas”. ¿Qué pensaría Castelao, Paz Andrade o Cabanillas?, quienes acudía diariamente a las tertulias del Café Moderno cuando estaban en Pontevedra.
La tertulia se ha transformado en una costumbre casi olvidada, pese a la gran relevancia que ha tenido en la historia. Desde las charlas de café los liberales del XIX, quienes escribieron la Primera Constitución española, la de Cádiz en 1812, hasta las del el siglo XX que adquirieron gran relevancia en el desarrollo del pensamiento social. En el Café Moderno se redactó el primer Estatuto de Autonomía de Galicia, ligado al Partido Galeguista de Castelao y que al estallido de las bombas de la Guerra Civil acabó convirtiéndose en papel mojado dos días después de su entrega a las Cortes.
Pocas tertulias
Hoy en día pocas tertulias sobreviven a la era de la inmediatez en Pontevedra, pero en ellas se mantiene intacto el espíritu inquieto y conversador de una época. Por ello, todos los días antes del almuerzo podemos encontrar a un grupo de tertulianos en el Hotel Rías Baixas, en la cafetería Blanco y Negro y en La Carabela.
El escritor y arquitecto Rafael Fontoira, recupera a la memoria del Lérez algunas de las tertulias mantenidas en La Navarra, histórico bar de O Teucro que ha reunido en su sala a artistas, literatos y reconocidos personajes de la ciudad, en su libro “A praza do Pan. Historias con Pontevedra”.
“Hasta hace dos años se celebraron estas tertulias con mi hermano a las que se juntaron amigos de uno y de otro y cada uno contaba una historia. En una tertulia se comenta de todo y conviene que la tertulia sea lo más variada posible porque cada uno expone su pensamiento de las cosas y cada uno oye la de los demás hasta que va tomando una postura”, explica el escritor, quien está tratando de crear una nueva tertulia en el Blanco y Negro “pero no es fácil encontrar gente diversa que te hable y que te permita hablar”, asegura.
Lejos del humo de los cigarrillos, de las cuncas de vino o las partidas de dominó típicas de lugares como La Navarra, las tertulias continúan a través de las pantallas de ordenador entre millones de personas desconocidas entre sí, que de modo inmediato vierten su opinión en un foro, un blog, en redes sociales como facebook o tuenti. La blogosfera no parado de crecer desde su creación en 1999, que ha llegado a alcanzar la cifra de 77 millones de blogs en la red. Podemos encontrar blogs de todo tipo, de temáticas y colores políticos o literarios. Cualquier cosa sobre la que se pueda hablar es bienvenida en la blogosfera.