M.Q. - PONTEVEDRA
Los descendientes de Manuel Ventura Figueroa, que se denominan a sí mismos "Figueroístas", ensalzan la trayectoria de uno de los gallegos más polifacéticos e influyentes de la Edad Moderna. Nacido en Santiago hace 300 años en el seno de una familia humilde, llegó a convertirse en gobernador del Consejo y la Cámara de Castilla en el siglo XVIII, cargos equivalentes al actual de presidente del Gobierno. También adquirió una destacada presencia en la Iglesia Católica. Para rendir una vez más homenaje a este compostelano, más de 60 descendientes vinculados directamente con la fundación que se puso en marcha un año después su muerte, en 1784, se citaron en el restaurante de un hotel pontevedrés.
"El mayor número de Figueroístas está en Pontevedra, pero hasta aquí también han venido otros integrantes de la familia llegado de Madrid, México o Venezuela", apuntaba la organizadora de este banquete, Adela Rey. "Aquí muchos se conocen por primera vez", dice sobre un clan que tiene repartidos por el mundo a cerca de 8.500 integrantes. Algunos de ellos, personajes históricos como Álvaro Cunqueiro y también destacados políticos o profesionales de la actualidad como la teniente de alcalde pontevedresa, Teresa Casal; el presidente del PP, Mariano Rajoy, o el regatista cuntiense Pedro Campos.
Todos estrechamente vinculados a la figura de quien en realidad se llamaba Manuel Benito Ventura Cabanelas y que sustituyó este último apellido por el de Figueroa, de su abuela materna. En su testamento dejó claramente explicado cómo debía funcionar su fundación. Dotada en un principio con más de seis millones de reales, se destinaría a subvencionar los estudios y la vestimenta de sus parientes pobres. Tendrían prioridad las huérfanas.
Esa fundación es hoy en día la más antigua de España y algunos aseguran que también del mundo. Sus descendientes y seguidores, además de recordar sus logros con este tipo de actos, también desean acercarlos al resto de la sociedad. Así, en Pontevedra ya han solicitado espacio al Concello para instalar un busto que sería donado por uno de los "Figueroístas". Esta gran y antigua familia desea que sea la Praza da Ferrería, en sus jardines, la que acoja esta escultura.