M.R. - SANXENXO
La Concentración Moto Turística "Rías Baixas" está celebrando su vigésimo quinto aniversario por todo lo alto. Hasta de Cabo Verde llegaron ayer los miles de participantes de una edición que espera cerrarse esta tarde habiendo superado todos los récords de asistencia del evento. Portugueses, italianos, franceses o alemanes hicieron viajes algo más cortos para no faltar a esta cita ineludible para los amantes de las dos ruedas.
Aún no se había cerrado el plazo de inscripción, a media tarde de ayer, cuando el registro del entorno del campo de fútbol de Baltar alcanzó los 4.000 moteros. Teniendo en cuenta que habitualmente los participantes totales cuatriplican a los inscritos, parece que la previsión del Moto Club "Amigos de la Moto" de Sanxenxo, que calculó que entre 15.000 y 20.000 personas acudirían a la concentración, no iba muy desencaminada. El presidente de la asociación, Marcos Cacabelos, no ocultó su satisfacción por el éxito cosechado y la buena marcha del encuentro.
Tras la interminable fiesta de ayer, los moteros que no pudieron vencer el sueño tendrán que madrugar esta mañana. A las 10.00 horas comienza a prepararse la excursión que saldrá media hora más tarde hacia Vilanova de Arousa. Una vez allí, a las 12.00, los participantes disfrutarán de un aperitivo que se repetirá a las 13.30 cuando regresen a la Praza do Mar del puerto de Sanxenxo para la entrega de trofeos. El sorteo de un casco de Dani Pedrosa y de un viaje para dos personas pondrá el punto y final al programa.
Durante todo el día de ayer, el ambiente en el recinto de Baltar y en todas las carreteras del ayuntamiento fue animándose conforme pasaban las horas. Por la noche, tras la espectacular exhibición de los pilotos Raúl Lerena y Emilio Zamora, una "superpaella" acompañada de queimada reunió a los moteros en torno al mantel.
Tras la cena llegó la música. La actuación de Cornelius 1960 estuvo acompañada del sorteo de decenas de regalos entre los inscritos. El premio estrella, tres cascos de Valentino Rossi con los que los agraciados podrán volver a casa emulando, aunque sólo sea en la vestimenta, al campeón italiano.