M. Q. - PONTEVEDRA
El Parlamento de Galicia aprobó ayer por unanimidad el “rexeitamento” al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que implica el cierre de la factoría de Trèves en la avenida de Vigo. La iniciativa no de ley fue sugerida desde el grupo del BNG y defendida también por el PSdeG. Finalmente y ante la presencia de representantes sindicales de la planta pontevedresa, el PP votó a favor a pesar de que en un primer momento quiso cambiar ese término por los de “análise con rigor” de ese ajuste laboral.
El visto bueno a la propuesta nacionalista por parte de los tres partidos que componen el hemiciclo supone para los afectados la suma de un nuevo apoyo de índole institucional dentro de sus reivindicaciones. Si esta misma semana lograban el compromiso del director de la planta de Citroën en Vigo, Pierre Ianni, de “buscar soluciones” para evitar despidos, ayer conseguían otro objetivo después del correspondiente debate parlamentario. Una meta por la que los representantes de los empleados mostraron su satisfacción. Ahora insisten en que es la Xunta la que debe mover ficha.
Los dirigentes sindicales que observaron la sesión, entre los que estaban la presidenta del comité de Trèves Salcedo, Flora Pintos, de la CIG, y el secretario comarcal de UGT, Ramón Vidal, reprocharon a los conservadores su intención de querer introducir cambios al texto presentado por los nacionalistas. “Xa se supón que a Administración, que agora está en mans do PP, queira analizar en profundidade o ERE, porque iso é a súa obriga como área competente nesta materia”, explicaba Vidal al término de la votación.
“A nosa presencia foi fundamental para darlle sensibilidade a este acto”, agregaba el líder sindical. Asimismo, destacaba como “histórico” el unánime acuerdo alcanzado. “Ata os propios integrantes do PP dixeron que votaban a proposta excepcionalmente pese a que se lles negou a inclusión desas palabras”, detalló el responsable ugetista.
La proposición aprobada requiere a la Xunta que “utilice toda a súa capacidade”, “rexeite” el ERE de extinción y aboga porque “se manteñan os postos de traballo” de dicha factoría. Un recinto dedicado a la producción de plásticos y textiles para automóviles y que tiene como cliente principal la planta viguesa del Grupo PSA (Peugeot-Citroën).
Deslocalización innecesaria
El portavoz del PP en el Parlamento, Alberto Sueiro, aseguró que “se están a vislumbran signos” de que el expediente de Trèves no responde a una necesidad de reorganización derivada de la crisis. “Non queda claro”, argumentó, si la situación justifica un “axuste necesario para a supervivencia da empresa”, que “ata hai moi pouco presentaba récord de facturación”. Tras ello el interlocutor de los populares amplió: “Este é un claro proceso de deslocalización”, afirmó Sueiro, que manifestó que la “preocupación é maior” porque la empresa recibió un aval de la Xunta de 1,6 millones, aprobado en la pasada legislatura.
La representante del BNG Teresa Táboas criticó el “mito” de que el mercado libre “o arranxa todo”. Una teoría en la que se estaría basando la compañía francesa de componentes y que según la integrante del grupo nacionalista “leva a que non haxa modelo alternativo para a economía deste país”, dijo también en referencia a la Xunta, a la que acusó de actuar con “irresponsabilidade” en materia laboral.
Táboas sostuvo que la oposición no admitió la enmienda del PP, que proponía instar a la Xunta a analizar “co máximo rigor” el ERE, para “non ser cómplices dunha falla de responsabilidade”. La diputada nacionalista advirtió de que el traslado de la producción a Marruecos que pretende Tréves “vai traer a deslocalización dos galegos e iso se chama emigración”.
Mientras, el portavoz en materia laboral del PSdeG, José Tomé Roca, consideró que el ERE “obedece a un capricho patronal de querer gañar máis” y que se hace “dende unha perspectiva clara de deslocalización”. El objetivo, acusó, es “despedir gratis aos traballadores” para trasladar la planta a Marruecos, donde las condiciones son “más precarias”.
El expediente de extinción no responde, a su juicio, a “causas obxetivas” de origen económico. Tomé Roca indicó que los trabajadores ya se sometieron a un expediente temporal de 23 días por la bajada de los pedidos, pero el principal cliente, Citroën, “recuperó a súa producción normal”, por lo que “non é admisible que a respuesta da empresa sexa o peche”.
Por su parte, los líderes sindicales insistieron una vez más en que ahora toca a la Xunta actuar. Exigen a Feijóo que lleve a cabo su compromiso de mediación y que se reúna, como hicieron ellos, con Citroën para apoyar el plan industrial alternativo que evitaría la mayor parte de despidos. Asimismo criticaron que durante la votación de la propuesta no estuviese presente la conselleira de Traballo,. Beatriz Mato. El presidente autonómico, en cambio, sí que acudió.