A.G. - PONTEVEDRA
El inicio del curso escolar 2009-2010, previsto para el próximo jueves, arranca en el municipio de Pontevedra con el regreso a las aulas de alrededor de 8.000 alumnos en sus centros de educación primaria (un sesenta por ciento de ellos en la veintena de colegios públicos) y marcado por varias polémicas y numerosas novedades para profesores y alumnos que pueden complicar los trámites típicos de un nuevo año escolar.
Además de las obras en las que están sumidos algunos de los colegios, uno de los conflictos está suscitado por la negativa del personal docente a encargarse de la burocracia exigida para el trámite de las ayudas de la Xunta para los libros de texto. Además, también se extiende la implantación de la controvertida asignatura de "Educación para la ciudadanía".
Pero a todo ello se añade la preocupación generalizada por la incidencia de la nueva gripe. Aunque todas las partes insisten en evitar "alarmas innecesarias" sobre esta enfermedad, no deja de causar inquietud entre profesores y directores de los centros educativos pontevedreses. Este colectivo acaba de mostrar su malestar por la ausencia de reuniones explicativas o de instrucciones concretas de la Consellería de Educación sobre las medidas a tomar en el caso de que surja en alguna de las escuelas un brote de Gripe A entre el alumnado.
Aunque se han dado instrucciones sobre el absentismo escolar, "echamos de menos una información que transmitir a los padres", expone José Carlos Otero, director del colegio público Campolongo de Pontevedra y erigido en portavoz de todos los responsables de centros públicos de Pontevedra, reunidos en asamblea la pasada semana para analizar este "movidito" curso, como ellos mismos lo califican.
Ante esta falta de orientación, los profesores optarán por transmitir a los alumnos las enseñanzas básicas a la hora de prevenir los contagios. Mantener la higiene en las instalaciones, lavarse las manos y no compartir bebidas o alimentos, serán algunos de los consejos que el profesorado hará llegar a los niños. "No creo que sea motivo de alarma, pero hay que tomar medidas preventivas. Tenemos que incidir en los niños", afirma Otero. "Lo que sí no se puede hacer es alarmar o confundir a la población, hay que ver cómo se va desarrollando el curso". Otro de los problemas derivados de la incidencia de la gripe A, es la falta de los niños a las clases. Sobre esto, las medidas a tomar por los centros parecen claras: intensificar el control de las faltas de los pequeños desde el primer día, interesándose por los motivos de la ausencia.
A pesar de que la opción de cerrar los centros escolares para evitar una pandemia entre los niños ha sido desechada, los directores de los colegios creen que esto es algo que se ha de valorar en función del número de casos que aparezcan en cada centro en relación a su matriculación. "Debería existir una comisión científica que valore la conveniencia o no de cerrar el centro", opina el director de Campolongo.
Burocracia
La negativa de los docentes de los colegios pontevedreses a hacerse cargo de la burocracia necesaria para tramitar las ayudas de la Xunta para los libros de texto continúa dando cola.
A pesar de estar dispuestos a colaborar en la recogida y presentación de la información necesarias para cada petición, directores y secretarios decidieron plantarse ante la exigencia del gobierno autonómico de que cada centro se encargase, además, de introducir los datos pertinentes en una aplicación informática proporcionada por la propia consellería.
"Los profesores no tienen tiempo para hacer eso", afirma el director del colegio de Campolongo, haciendo referencia al trabajo que supone para un docente el inicio de un nuevo curso. "Lo que debería hacer la Xunta es mandar a gente específicamente para que se encargase de esas cuestiones. En los centros de educación primaria no tenemos personal administrativo".
El pasado miércoles, en una reunión mantenida entre directores y secretarios sobre esta cuestión, la conclusión fue "plantarse" ante el papeleo. Además de acordar no entregar las solicitudes hasta el 30 de septiembre, los directores presentan la posibilidad de una dimisión conjunta como medida de presión.