M. R. - PONTEVEDRA
Bajo el lema "Amor, escarnio e maldicer", la Feira Franca rindió homenaje en su décima edición a la rica tradición lírica galaico portuguesa de la Edad Media. Un patrimonio literario que protagonizó las Xornadas da Historia que sirvieron de prólogo a los dos días de fiesta y que no olvidaron las miles de personas que abarrotaron ayer la ciudad.
Entre los muchos trajes medievales que poblaban ayer el centro histórico pontevedrés, algún que otro trovador se encargó de poner la música y la poesía que no podían faltar en la recreación. El consultorio poético musical de María Lado, Lucía Aldao y Miguel Seoane o los pasacalles y cantares de ciego de "Os Carunchos" contribuyeron a este viaje a la Edad Media a través de la fusión de música y literatura.
Y como el ocio de los pontevedreses del siglo XV no se limitaba a la música, un sinfín de actividades y exhibiciones se sucedieron a lo largo del día a cargo de diversos colectivos. La avenida de Montero Ríos fue el escenario de las dos exhibiciones de cetrería que se celebraron durante la mañana, además de albergar las dianas con las que el Clube Boa Vila ofreció demostraciones de tiro con arco. Mucho público atrajeron también las dos sesiones de torneos medievales que se celebraron en la plaza de toros.
Como novedad en esta décima Feira Franca, la lucha tradicional gallega tuvo un hueco en la fiesta de manos del Club de Loitas Tradicionais "A Cambadela", de A Estrada. Con su exhibición en Las Palmeras, esta agrupación permitió a los visitantes más curiosos conocer los secretos de esta actividad asociada antiguamente a las gentes del mar y del campo. Los combates ofrecieron la oportunidad de disfrutar con el vestuario y las "mañas" propias que distinguen esta modalidad de lucha.
Todo para conseguir una ambientación perfecta en una jornada en la que la ciudad de Pontevedra, para escarnio del aburrimiento y la rutina, entonó su cantiga de amor anual a la fiesta y al medievo.