A.G. - PONTEVEDRA
Diez años se cumplen ya desde que la Feira Franca salía por primera vez a las calles el primer fin de semana de septiembre. Aquella fiesta, que intentaba devolver a Pontevedra parte de su legado medieval, se encontró con una buena acogida. Sin embargo, las imágenes de entonces poco tienen que ver con las más actuales.
Año a año, temática a temática, la participación ha ido aumentado de forma exponencial, obligando a la organización a ir ampliando el ámbito de influencia festiva. Primero, fue sólo el casco histórico; para este 2009, las mesas para comidas y cenas (220 solicitudes además de las realizadas por los establecimientos de hostelería) alcanzarán la zona de Las Palmeras y la avenida Reina Victoria, además de la ya conquistada desde hace ediciones Montero Ríos.
Superando todas las expectativas de los que al principio apostaron por ella (tanto desde el Concello como otras asociaciones, empresas y particulares de la ciudad), la Feira Franca se ha consolidado año a año, como forma de prolongar el verano y las fiestas de la Peregrina para los pontevedreses.
Sin embargo, el éxito no se sube a la cabeza de los organizadores. "Hai que ir cos pés firmes", advertía ayer Anxos Riveiro, concejala de Festas. Y es que, uno de los principales deseos de la organización es que la Feira no pierda de vista el objetivo con el que nació: recrear una brillante época en la historia de Pontevedra.
En este 2009, la décima edición de la Feira Franca está rodeada de celebraciones y actos paralelos. Ayer, el concello inauguró una exposición fotográfica que, como admitió la concejala de Festas, busca ser un "agradecementos a todos aqueles que traballaron co Concello desde o primeiro momento". Diez expositores cilíndricos ocupan ahora la plaza delante de la avenida de Buenos Aires y la salida hacia Santiago, como testigos mudos que ayudan a recordar la evolución y la década de historia de una feria, ya de por sí, histórica.
Sumándose a las celebraciones y aprovechando la temática de este año ("Amor, Escarnio e Maldicer"), el Museo de Pontevedra exhibirá colgados de sus balcones cuatro reproducciones de las miniaturas que ilustran el "códice rico" de las Cantigas de Santa María del rey Alfonso X O Sabio. Todo destinado a ambientar más la fiesta y devolver a Pontevedra parte de su poderío medieval cuando, allá por el siglo XVI, fue la ciudad más grande de Galicia.