M.R. - PONTE CALDELAS
Los grabados rupestres de Tourón y la luz de la luna llena se aliaron en la noche del viernes para ofrecer una magnífica visión a las más de cien personas que participaron en la visita nocturna al área arqueológica de Ponte Caldelas.
El arqueólogo del Instituto de Estudios Miñoranos Xosé Lois Vilar, guía de la visita, ofreció una amena charla informativa previa en la Casa del Pueblo de Tourón, punto de encuentro de las decenas de visitantes que se animaron a acercarse al arte rupestre gallego participando en este evento.
Los asistentes a la visita recorrieron las cinco estaciones del área arqueológica, llegando hasta su punto más elevado, el Nabal de Martiño, que se sitúa a 420 metros de altitud. Una vez allí, la visita se dio por concluida a las pasadas las 01.30 de la madrugada. Tres horas que, a juzgar por los aplausos que recibió Xosé Lois Vilar, resultaron muy amenas para todos los participantes.