M. Q. - PONTEVEDRA
Un preso de la cárcel de A Lama fue trasladado esta semana al Complexo Hospitalario de Pontevedra (CHOP) ante una posible infección de gripe A. Ayer reingresó de nuevo en la prisión. Tras este incidente los funcionarios del centro se muestran “preocupados” ante el riesgo de que se llegue a producir en alguno momento un “contagio masivo” entre ellos por sus consecuencias para el complejo. Se preguntan “¿cómo podrá seguir funcionando la prisión?” y por ello piden a Instituciones Penitenciarias que prepare “medidas previsoras” en este sentido.
La dirección, con ayuda de los delegados sindicales responsables de seguridad laboral, iniciaron hace ya varias semanas el ensayo de un protocolo de actuación en caso de aparición de la enfermedad. Un documento que hace especial mención a la higiene y también a la necesidad de extremar la presencia en aquellos módulos en los que se haya dado algún positivo.
“La prisión no podría funcionar si no hay plantilla suficiente”, señaló la delegada de CSIF en el penal de A Lama, Berta Fernández, tras asegurar que “el clima de inquietud en el interior de la cárcel es evidente”, tras aparecer ese primer caso de gripe A. Los protocolos activados tras ello se centran en unas prácticas que deben respetar reclusos y funcionarios, lo que para Berta Fernández son “ medidas de poco fiar en una prisión tan masificada”.
Imposibilidad de cerrar
La preocupación es compartida también por los representantes de otras centrales. Así, José Manuel Alves, de Comisiones Obreras, coincide a la hora de señalar el sentir de los funcionarios. “Al igual que en la calle hay preocupación”, indica, si bien establece una comparativa para mostrar las dificultades que se podrían llegar a producir. “Ahora va a empezar el curso escolar y hay preocupación, pero si se da algún caso en un colegio como mucho se cierra, pero eso es algo que no puede suceder en una cárcel”, explica, cuestionando “¿quién se hará cargo si se produce un contagio masivo entre los trabajadores?”.
Por su parte, Enrique Mosquera, de Acaip, apunta que “la posibilidad de que haya un contagio masivo entre el personal no está muy regulada en el protocolo”. De ahí que los representantes de los trabajadores urjan a Instituciones Penitenciarias un documento en el que se incluyan modos de proceder si finalmente ocurren estas hipótesis.