ALBA GARCÍA - PONTEVEDRA
Hay etapas, lugares, experiencias o incluso gentes que marcan la vida de una persona para siempre. Entonces es cuando uno no se quiere desprender de esos recuerdos que, por una razón u otra, han pasado a formar parte de una historia personal. Aunque en el instante presente, ya haya desaparecido.
Es el caso de un lugar en Pontevedra que influyó en la vida de muchas personas que, por una razón u otra, pasaron gran parte de su infancia metidos entre sus paredes. Por todo ese tiempo, los ex alumnos del desaparecido colegio Minerva de Pontevedra, quieren mantener su recuerdo, que reavivan cada año celebrando una reunión que los vuelve a poner en contacto.
Con la de este 2009, organizada ayer por los propios ex alumnos y con la colaboración de Caixanova, ya suman 35 las citas conocidas como Xuntanzas Minervistas de este nostálgico grupo que en esta edición contó con casi una treintena de asistentes. Como ya es tradición, todos acudieron a un acto religioso en el santuario de A Peregrina a las 13 horas, dedicado al recuerdo de otros compañeros y profesores ya desaparecidos. En esta ocasión, más vivo fue el homenaje a Serafín Quinteiro y Antonio Puig, ambos ex alumnos del Minerva recientemente fallecidos.
Después de este recuerdo de corte más solemne, dio comienzo la fiesta y la verdadera celebración. Así, la comitiva minervista se trasladó a Casa Digna, restaurante situado en la avenida de As Corbaceiras y escenario ya tradicional de la comida de confraternidad.
Por último, al finalizar el banquete la organización hizo entrega de pequeños obsequios a cada uno de los asistentes a esta nueva reunión, para que siga perviviendo el recuerdo hasta la próxima xuntaza.