MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
"Un fracaso". Así de rotundos se mostraron los representantes sindicales al término de la última reunión con la dirección de Trèves. La mesa de negociación de ayer contó con la mediación de representantes de la Xunta, pero sólo sirvió para confirmar el desencuentro entre comité y patronal. La multinacional mantiene la clausura de la fábrica de la avenida de Vigo y anuncia un cierre gradual, con 133 despidos, hasta finales de año. Mientras los trabajadores apuestan por la continuidad o porque la actividad se traslade al centro de O Campiño con incentivos del Gobierno autonómico, al que acusan de "falta de implicación" en este conflicto.
Esta última reunión, la primera tras el período vacacional, contó con la participación de los sindicatos con representación en el comité, CIG y UGT, dirigentes de la compañía francesa y responsables de la autoridad laboral y del Ejecutivo gallego como arbitraje. En apenas hora y media se dio por concluido el acto que acogió la sede administrativa de Campolongo. Todo después de que los empleados advirtieran que "a empresa non se move nin un ápice da súa idea".
Por parte del fabricante de componentes para Citroën se negó cualquier posibilidad de recolocar a los trabajadores afectados en su otro recinto productivo de Pontevedra. Los empresarios mantuvieron como máximo la indemnización de 40 días por año trabajado a la que tendría derecho el personal y adelantaron que su intención es la de ir eliminando carga de trabajo progresivamente. Mediante un proceso denominado "por islas", la actividad iría decayendo con la retirada de grupos de más o menos diez empleados desde septiembre hasta finales de año.
Por su parte, desde la defensa de los trabajadores trataron de convencer sobre la conveniencia de mantener abierta la instalación de Salcedo, así como de, en el peor de los casos, trasladar la plantilla a la fábrica de O Campiño, donde sería preciso habilitar una nueva unidad de fabricación. Algo para lo que solicitan a la Xunta una mayor predisposición. "Non se implicou como se esperaba, actuou como parte contemplativa e agora o que toca é apostar por un novo proxecto para reubicar aos traballadores no Campiño", reclamaba al término de la reunión Flora Pintos, presidenta del comité bajo las siglas del sindicato nacionalista.
Asimismo, el secretario comarcal de los ugetistas, Ramón Vidal, coincidía en que "as posturas seguen sendo as mesmas, pero a novidade é que a Administración non se implica nun plan alternativo e de futuro". El dirigente sindical presentó las conclusiones de un informe en el que se insiste que "a empresa segue a ser rentable, non tanto como en 2007, pero segue séndoo". Por ello reprochan a este proveedor de la planta viguesa de Citroën que deslocalice su producción a Marruecos.
Además, también sostiene que "a empresa di que se non pecha na avenida de Vigo esta situación arrastrará ao mesmo final á fábrica do Campiño, pero iso é mentira". De cara a próximos encuentros, tanto desde CIG como desde UGT exigen a la Xunta "máis compromiso e incentivos" para tratar de salvar empleos, principalmente mediante la construcción de esa nueva unidad productiva que proponen en el polígono industrial.