REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Sonrisas de nostalgia se dibujaban ayer en los rostros de los vecinos que acudieron a la inauguración de la exposición "Campolongo de memoria". En esta muestra se confrontan antiguas fotografías del barrio con otras realizadas recientemente y permite observar la evolución de Campolongo desde el siglo pasado hasta la actualidad.
Al acto de inauguración de la muestra, que estará disponible hasta el viernes en la Praza da Constitución, acudieron la concelleira de Cultura Anxos Riveiro y el presidente de la asociación de Amigos de Campolongo, Fernando Vieites, quien organiza la XIII Xuntanza de Amigos de Campolongo en la que está enmarcada esta exposición. Durante el acto de apertura la concelleira explicó que "pretende ser un exercicio de recuperación da memoria dun dos barrios de mayor expansión da cidade".
Un barrio que ha sufrido una gran transformación y que "merece ser plasmada na rúa", dijo. En cuanto a la misión de la muestra es "dar a coñecer o barrio á xente que descoñecía por completo o antigo Campolongo e facer unha observación da evolución do barrio nestes últimos anos", afirma Fernando Vieites, organizador de la actividad.
Entre las encinas de la plaza de la Constitución se yerguen los cuatro módulos fotográficos sobre los que se confronta el pasado y el presente de Campolongo. La muestra expone fotografías de aquellos edificios y construcciones que fueron de vital importancia para el desarrollo de la ciudad y del barrio. Entre ellos el espectador encuentra la antigua estación de ferrocarril y el último billete de tren que se vendió a un estudiante, el tranvía de Marín, el trolebús que comunicaba con las comarcas, el barracón deportivo en el que corrió "O Bruxo" en sus tiempos de atleta o el antiguo Pazo de Campolongo. Son sólo algunas de las edificaciones que han desaparecido.
El río Gafos, en aquella época descubierto, atraía a los visitantes quienes veían en su rivera una zona de recreo. Atraídas por su aguas se acercaban diariamente a él las amas de casa para limpiar al ropa en alguno de sus tres lavaderos aunque el más popular era el del Peirao.
En el barrio se encontraba también ubicado el antiguo barracón deportivo compuesto por una pista de atletismo y las canchas de balonmano y baloncesto que congregaban durante las competiciones a gran afluencia de público. "O río era tan apetecible que os deportistas moitas veces non usaban os vestiarios da Capela, se non que bañábanse nel ", afirma Fernando Vieites.
Del Pazo de Campolongo, arrancado desde los cimientos durante el franquismo, ya no queda rastro desde su trasladado a la Casa de campo de Madrid. Tampoco de la calma ni del sonido del río que con nostalgia recuerdan los vecinos.