M. Q. - PONTEVEDRA
La plantilla de Trèves-Salcedo regresó ayer a su puesto de trabajo, acabadas las vacaciones, con la incertidumbre de cuál será su futuro a corto plazo. Los 133 empleados de la fábrica que el grupo francés posee en la avenida de Vigo están a la espera de conocer una nueva propuesta de la auxiliar del automóvil, que plantea despedirles a todos como consecuencia del cierre de esta factoría. Comité y dirección, bajo la mediación de Traballo, inician hoy de nuevo las negociaciones.
La intención que sostienen hasta ahora los responsables de la firma gala, como ya anunciaron a finales de pasado mes de junio es clara. Su plan empresarial pasa por clausurar estas instalaciones y dejar en Pontevedra únicamente las que tiene en el polígono de O Campiño. Y para ello prepara un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de carácter suspensivo.
Se trata de una propuesta rechazada frontalmente desde el comité de empresa, presidido por Flora Pintos, de la CIG, y por los representantes del sindicato nacionalista y también de UGT, con presencia en el colectivo laboral. Bajo ningún concepto aceptan que se destruyan la totalidad de los empleos, más teniendo en cuenta que "se trata dun centro productivo rentable, no que hai gañancias", apunta Xabier Aboy, del primero de los sindicatos.
"O problema xorde cando unha empresa quere proveer a Citroën dende Marrocos, pagando pezas con soldos miserables e multiplicando por cinco uns beneficios que xa ten", concreta el dirigente sindical. Por ello hoy el comité presentará, tanto a la administración autonómica como a los responsables de la empresa, una apuesta por "un plan industrial que garanta os empregos en Pontevedra, porque a continuidade de Trèves é fundamental para a comarca".
Así Aboy considera la posibilidad de que la Xunta aporta ayudas, pero "sempre garantindo todos os postos de traballo". La reunión que se llevará a cabo esta mañana, a partir de las 11.00 horas en la sede de Campolongo, servirá para conocer también la postura del Gobierno autonómico, además de si la dirección de Trèves está dispuesta a variar su propósito.
El secretario comarcal de UGT en Pontevedra, Ramón Vidal, también defiende que hay motivos suficientes para mantener el centro abierto. Además advierte de que en el caso de que no hubiese marcha atrás con el cierre, la firma tendría que "recolocar traballadores no Campiño, creando unha unidade nova, e ampliando ata o máximo as indemnizacións".
Los representantes sindicales además recuerdan las preferencias de Citroën en Vigo a la hora de elegir a sus firmas auxiliares. "A multinacional di que os centros productivos teñen que estar nun radio de 40 ou 50 kilómetros, non en Marrocos", insiste Aboy.