ALBA GARCÍA - PONTEVEDRA
Mil años de historia como comunidad religiosa atesora la parroquia de Santa María la Mayor de Pontevedra, evento que motivó un Año Jubilar que se había venido celebrando desde el pasado 29 de noviembre de 2008 y que tuvo su culminación por todo lo alto en la programación del día de ayer que incluyó festejos en los alrededores e interior de un edificio completamente engalanado para la ocasión.
Una recepción en la plaza de Santa María dio el comienzo a las celebraciones de clausura de este tiempo festivo para la comunidad religiosa. A las 18 horas, y acompañados por piezas religiosas a cargo de una banda de música, llegaron a las puertas de la Basílica pontevedresa representantes de santuarios vecinos y toda una comitiva de autoridades civiles y religiosas.
Entre todos ellos, una de las figuras más esperadas por los fieles allí congregados fue el arzobispo Julián Barrio Barrio, quien además se encargó de presidir la misa jubilar que se celebró después de la recepción ya en el interior de la Basílica.
No menos expectación que la autoridad eclesiástica crearon las figuras de las tres vírgenes invitadas a presenciar el rito jubilar. Así, clausurando también el ciclo de peregrinaciones marianas que, desde diferentes y alejados puntos de la geografía gallega ha venido acogiendo la Mayor de Pontevedra, ayer tarde se abrieron paso al interior de Santa María a través de la llamada Puerta de la Vida (cerrada después para simbolizar la clausura del Año Jubilar), a hombros de grupos de devotos y rodeadas por cánticos de los fieles en señal de bienvenida, las imágenes de las otras tres “marías” veneradas en la capital del Lérez: la Virgen del Camino, la Virgen de la O y la de Nuestra Señora del Refugio la Divina Peregrina.
Una vez todos los congregados se encontraron en el interior de una Basílica repleta de devotos, los actos de celebración continuaron con un tono solemne a la par que festivo. Los cantos y las actuaciones musicales se mezclaron con los saludos, agradecimientos y memorias de los diferentes actos destinados a grabar este Año Jubilar en la mente de los miembros de esta antigua comunidad religiosa.
Otros actos de recuerdo completaron las celebraciones anteriores a la liturgia. Las autoridades allí presentes fueron obsequiadas por unas medallas conmemorativas, mientras que Santa María recibía la Cruz del Jubileo y descubría unas placas conmemorativas de las celebraciones.
Procesión de antorchas
Los actos de clausura del Año Jubilar se prolongaron hasta bien entrada la noche. A las 23 horas dio comienzo uno de los últimos actos del día: la vigilia de la Virgen, acompañada de la tradicional Procesión de Antorchas, momento en el que la imagen de la Virgen María de la Basílica recorrió el entorno del edificio arropada por los numerosos devotos allí congregados.