S.R. - PONTEVEDRA
Un baño de luz en el que destacan especialmente los contrafuertes, las cresterías, la torre como el faro que en su día fue y la gran fachada plateresca alumbró ayer a la basílica en el debut de la nueva iluminación de Santa María, la primera obra del Plan E que inaugura el concello y el primer paso para la remodelación total del entorno del principal templo de la ciudad.
La alcaldesa en funciones, Teresa Casal, encabezó un acto que convocó a representantes vecinales, del Gremio de Mareantes (la agrupación medieval que sufragó en su día la construcción del templo), cofrades y a autoridades como el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro. Éste fue uno de los que pudo comprobar en la noche de ayer la nueva imagen nocturna de la basílica, un proyecto que ha supuesto una inversión superior al medio millón de euros y en el que se han aplicado tecnologías pioneras tanto para realzar Santa María como para evitar la contaminación lumínica y reducir el coste energético.
Así, Teresa Casal recordó ayer que toda la nueva iluminación "consume once kilovatios, o que gastarían tres vivendas".
A partir de un baño general de luz blanca y amarillo, la iluminación cambia en las distintas fachadas del tempo. En la más "urbana", hacia la plaza Alonso de Fonseca, destaca especialmente el Cristo del Buen Viaje, iluminado con pequeños emisores leds para resaltar el dramatismo de la imagen (los focos señalan a la expresión facial y al torso) y corregir así la oscurecida imagen anterior.
Por su parte, las cresterías se resaltan con una iluminación especial, al igual que la cruz situada sobre la basílica y la torre, iluminada a modo de faro con la idea de evocar que en su momento sí fue un elemento para dirigir a los barcos que dominaba el arranque de la ría.
A medida que el observador se desplaza hacia el ábside y la fachada norte la iluminación cambia y se hace más tenue, como el mismo diseño del templo, que en este lateral aparece sin apenas decoración y con cresterías mínimas "porque era a fachada funeraria, por onde entraban os cadaleitos", recordó el arquitecto autor del proyecto, Ángel Velando, y de hecho durante la obra aparecieron los restos del cementerio.
Contrasta con esta sobriedad la gran fachada plateresca de Cornelius de Holanda, iluminada desde ayer con proyectores que resaltan las distintas escenas representadas en los relieves. En general, se apostó por iluminar el triángulo central y los laterales, potenciando las imágenes.