S. R. - PONTEVEDRA
Una mujer menor de 50 años, que acude a Pontevedra porque en la ciudad tiene vínculos familiares y que busca empleo fundamentalmente en el ámbito doméstico. Es, con matices según la procedencia geográfica, el perfil mayoritario entre los extranjeros que residen en el municipio, un colectivo aún exiguo (su presencia todavía está lejos de la media nacional) pero en aumento.
A día de hoy están empadronados en Pontevedra un total de 3.622 inmigrantes, que representan el 4,4% de la población local. La gran mayoría (un 56% del total, 2.052 personas) son de procedencia americana.
El país con más representación entre este colectivo es Colombia, con 495 personas, seguido de Brasil (471), Portugal (312) y Marruecos (301).
Por lo que respecta a otras procedencias, en el padrón figuran 155 rumanos, 126 chinos y 124 senegaleses. Entre ellos, y a diferencia de lo que sucede con los extranjeros de origen latinoamericanos, la presencia de la mujer es muy escasa. Así, si en el municipio 315 féminas procedentes de Brasil y 156 varones de esa misma nacionalidad, en el colectivo senegalés la presencia masculina es abrumadora: 113 frente a sólo 11 mujeres.
El colectivo inmigrante se caracteriza en general por su juventud. Así, 3.132 son menores de 50 años y 743 no han cumplido los 20. Se trata generalmente de población en edad laboral que tras establecerse reclama a sus hijos.
La gran mayoría de los extranjeros residentes en Pontevedra (un total de 3.249) opta por vivir en el centro.
Entre los que han escogido una vivienda en las parroquias, optan por Lourizán, Salcedo y Mourente, las zonas con mayor presencia de inmigrantes tras los barrios del centro.
A propósito de por qué escogen Pontevedra para asentarse, la concejala de Benestar Social, Margarita Castejón, explicó que "la mayoría cuenta ya con familia en la ciudad, sobre todo en el caso de la población de origen sudamericano, y son mujeres que buscan empleo fundamentalmente en el ámbito doméstico, como asistentas y en la atención a personas mayores".
En lo que va de año se produjeron 359 altas de extranjeros en el padrón y 150 bajas, un balance favorable a pesar de la crisis que ha hecho mella en sectores que emplean a numerosa población inmigrante, caso de la construcción.
Margarita Castejón hizo públicos estos datos del padrón al hacer balance de la labor anual de la Oficina de Atención ás Migracións, un servicio municipal dedicado a asesorar a las personas inmigrantes y emigrantes retornados que durante este año ha atendido a 200 usuarios.
De ellos y atendiendo a su condición administrativa, 120 son extranjeros, 28 extranjeros residentes, 9 de procedencia comunitaria, 34 retornados y 5 nacionales.
Por lo que respecta a su procedencia, los más numerosos fueron los brasileños, con un total de 43 casos, seguidos de colombianos, uruguayos y venezolanos.
"La principal demanda es la regularización de la residencia y también exponen circunstancias especiales que podrían excluirlos socialmente", explica Margarita Castejón.
Así, desde la oficina (que atienden una trabajadora social, una abogada y una administrativa) se les brindó asesoramento sobre cómo resolver situaciones de irregularidad, las vías para tramitar el permiso de residencia, cómo reagrupar a su familia, lograr un mayor arraigo laboral, conseguir albergues etc.
También ofreció información sobre retorno voluntario, acceso al servicio de salud pública, convalidación de títulos etc.
La concejala recordó que este departamento "también elabora informes para la obtención de los permisos de residencia, durante el pasado año se elaboraron 24 de estos informes" y recordó que el fenómeno de la inmigración "debe de ser abordado desde la óptica de los que llegan y desde la población autóctona".
Un ejemplo de este abordaje de doble óptica son las campañas, jornadas de integración social, etc, que lleva a cabo Benestar Social con los inmigrantes y con el conjunto de la población local.
Precisamente este departamento municipal clausuró ayer un Obradoiro para a Cidadanía dirigido al colectivo marroquí, caracterizado por su homogeneidad pero también por sus características especiales, a la cabeza el desconocimiento del idioma.
Este taller incluyó diversas sesiones en las que se trataron temas de política, transporte, seguridad ciudadana, salud, acceso a la sanidad, educación y trabajo.
Estas 20 horas de trabajo en diversos temas de ciudadanía se han convertido en una guía que ha sido editada en árabe, el idioma que emplea la mayoría de los alumnos del taller.