ALBA GARCÍA - PONTEVEDRA
Mientras los hoteleros de la ciudad se lamentan de la ocupación de sus establecimientos en julio, el albergue de peregrinos del camino portugués de Pontevedra recibe cada día una avalancha de caminantes. En este mes de julio ha registrado una media de más de 50 visitantes diarios en julio, lo que hace que el cómputo de este mes superará los 1.500 peregrinos.
Según el presidente de la asociación de Amigos del Camino Portugués Celestino Lores, con una capacidad de 56 camas, muchos días se ha “colgado el cartel de completo”, situación que esperan repetir prácticamente todas las jornadas durante el próximo mes de agosto.
Cuando no hay camas libres, los peregrinos que solicitan alojo son derivados a otros lugares como la residencia Raíña da Paz, de Salcedo, o el colegio Sagrado Corazón (que, debido a las obras, durante agosto no podrá ofrecer sus instalaciones).
Otros optan por pensiones u hostales, e incluso los hay que continúan su viaje hasta el siguiente albergue, localizado en el municipio de Barro.
El alojamiento pontevedrés, según Tino Lores, ha acogido desde el mes de enero a un total de 4.000 peregrinos. Sin embargo, la organización cuenta con llegar a los 7.000 a final de 2009, superando la cifra de 6.500 que alcanzaron el año pasado, tendencia al alza que ya viene siendo una constante en los registros del albergue en los últimos tiempos.
Más jóvenes y extranjeros
El encargado del albergue también ha señalado los cambios que se han apreciado en el perfil que caracteriza a los peregrinos que se dedican a realizar la ruta portuguesa a Compostela.
Mientras que hace unos años, los caminantes que aceptaban el desafío solían ser varones entre los 40 o los 60 años, este 2009 se ha apreciado un importante bajón en lo referente a la edad. Ahora, la mayoría de ellos suelen ser varones jóvenes, con edades comprendidas entre los 20 o 25 y los 30 años e incluso menos.
Asimismo, Lores Rosal ha resaltado la gran afluencia que el albergue pontevedrés ha registrado este año de visitantes extranjeros. Según el encargado del alojamiento, la mayoría de los peregrinos son procedentes de Alemania o de los países del Este. En menor medida, también tienen mucha presencia caminantes originarios de Japón, Australia o Canadá.
Además de estas novedades, Celestino Lores afirma que entre los peregrinos extranjeros sigue habiendo una fuerte presencia de caminantes portugueses y franceses.