C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Decepcionante. Así califican los representantes de los trabajadores el resultado de la reunión que mantuvo ayer la dirección de Trèves con los sindicatos y comité de empresa, dentro de las negociaciones abiertas para intentar parar el ERE suspensivo presentado por la multinacional y que podría dejar en la calle a 133 personas, el 97% mujeres, que trabajan en la factoría de la avenida de Vigo, en Salcedo.
Los representantes de los trabajadores explicaron que la postura de la empresa sigue siendo "inmovilista" hasta el punto que mantuvieron la misma posición que en anteriores encuentros dando por hecho que "la deslocalización de la factoría se va a llevar a cabo", informaron fuentes de UGT. De hecho, los representantes de la parte social se encontraron con que los directivos ni siquiera presentaron una mejora de la oferta económica de indemnización por despido, tal y como se esperaban. Ésta se mantiene como hasta ahora, en 40 días por año trabajado.
La única novedad es que los directivos plantearon la posibilidad de que el cierre pudiera ser escalonado por lo que la actividad se mantendría en la nave de Salcedo hasta finales de año. Se programaría una producción "por islas", es decir, por distintas máquinas, que irían clausurando poco a poco hasta el cese total de la producción.
Para los sindicatos, este planteamiento que se puede "vender" como una concesión a la parte social no es tal, sino más bien una estrategia que viene muy bien a la empresa para ir trasladando gradualmente toda la producción de Pontevedra a Marruecos sin grandes trastornos.
Además, las centrales sindicales con representación en el comité de empresa (CIG y UGT) están decididas a defender los puestos de trabajo y siguen insistiendo a la empresa para que retire el ERE y se abra una mesa de negociación a partir de septiembre. Ayer, desde UGT lamentaban que los directivos de la empresa tampoco acepten negociar algunas de las alternativas que están proponiendo las centrales para mantener la actividad de la división textil en Pontevedra, al menos en parte. Esto podría ser factible a través del traslado a O Campiño o incluso aceptando la posibilidad de efectuar recortes.
Los directivos de la multinacional auxiliar de Citroën sigue esgrimiendo los mismos argumentos para justificar el ERE: La deslocalización de la producción es la única alternativa para que puedan ser competitivos e insisten en que la decisión se toma para "salvar" O Campiño, en donde trabajan otros 200 empleados.
Sin embargo, los sindicatos lo niegan. Dicen que la único móvil que persigue la deslocalización es incrementar la cuenta de beneficios. "É para gañar máis cartos", insiste Ramón Vidal, secretario comarca de UGT, quien asegura que la fábrica de Salcedo es rentable y que, por lo tanto, tampoco pone en peligro la continuidad de O Campiño.
Estas afirmaciones las sostiene con argumentos: Hace tan sólo seis meses, en plena crisis de ventas de la automoción y con las empresas del sector planificando EREs, Tréves calculó el exceso de personal en Salcedo por la caída de actividad en unos 27 trabajadores, aproximadamente. A los responsables de UGT les parece tremendamente llamativo que tan sólo medio año después, con un importante repunte en los pedidos de Citroën y con más carga de trabajo, el excedente de trabajadores de la factoría de O Campiño no sea de 27 empleados, sino de 133, la totalidad de la empresa.
Hoy, sindicatos y comité de empresa se reunirán con los portavoces de los grupos políticos con representación en la Corporación para recabar su apoyo de cara a la declaración institucional que se llevará al pleno de este mes. Asimismo, mañana celebrarán una asamblea los trabajadores de Trèves O Campiño para decidir si apoyan a sus compañeros de Salcedo y secundan con ellos la primera jornada de huelga que tendrá lugar el lunes.