REDACCIÓN - PONTEVEDRA
La negociación entre la plantilla y la dirección de Trèves no ha llegado a acuerdo. El comité de empresa solicitó, en la reunión celebrada ayer, la retirada del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteado por la auxiliar de Citroën para su fábrica de la avenida de Vigo. La empresa no aceptó el planteamiento de los trabajadores –según afirmaron sus representantes– y se mantuvo en la decisión de regular los despidos anunciados, un total de 133.
La dirección ofertó unas indemnizaciones de 40 días por cada año trabajado, lo que resulta insuficiente para el comité de empresa, que demanda el mantenimiento de los puestos de trabajo y la actividad de este centro. Temen que el objetivo de estos despidos sea la "deslocalización" de la empresa hacia lugares más "rentables" desde el punto de vista de la mano de obra.
Al no haber ningún tipo de acuerdo en los planteamientos de ambas partes, las movilizaciones de protesta de la plantilla están confirmadas. El próximo sábado se celebrará una asamblea general para decidir qué tipo de movilizaciones y cuándo se realizarán.
En todo caso, está previsto que hoy el comité de empresa ofrezca una comparecencia pública para explicar los pormenores de la negociación y las decisiones adoptadas al respecto.
La fábrica que Trèves prevé cerrar en Pontevedra supondrá que sus 133 trabajadores pasen a engrosar las listas del paro. Supondría un número similar de desempleados al 2% del total de parados que había a finales de mayo en este municipio. Por este motivo tanto trabajadores como colectivos sociales han demandado la implicación de las autoridades laborales para impedir el ERE suspensivo que anunció la dirección de la empresa a los trabajadores. Para empezar, la plantilla ya anuncia que habrá movilizaciones.
Administraciones
El comité de empresa, en el que es mayoritario el sindicato CIG, reclamó incluso la intervención del Concello de Pontevedra. Pero también exigen la implicación del resto de las administraciones públicas, tanto la central como la autonómica, ya que "no hay razones económicas que avalen estos 133 despidos", según los portavoces de los trabajadores, que recuerdan que estas instituciones "están dando una gran cantidad de dinero en ayudas a las empresas del automóvil y ahora vemos como ese dinero lo destinan a generar empleo en otros países".
Insiste en que el objetivo de la empresa es deslocalizar la planta hacia Marruecos y Portugal, ya que la carga de trabajo en la avenida de Vigo es elevada.