C.G. - PONTEVEDRA
El fiscal mantuvo ayer la petición de pena de 10 años de prisión para Juan Antonio M. C., acusado de abusar sexualmente durante dos años de una mujer con esquizofrenia, una enfermedad que le provoca un retraso mental leve, en unos hechos que ocurrieron en Sanxenxo y que salieron a la luz en 2005 cuando se presentó denuncia contra esta persona después de que la víctima comentase a una trabajadora social que una hombre "la estaba molestando".
Durante el juicio, celebrado ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado, de 40 años, aseguró que las relaciones sexuales que mantuvo con esta mujer, entonces de 35 años, fueron consentidas y que siempre accedió a mantenerlas "voluntariamente". De hecho, negó que la fuera a buscar él a la plaza de Portonovo, a donde ella iba a realizar la compra, sino que, por el contrario, era la mujer la que "muchas veces me paraba cuando me veía pasar en la moto". "Nunca la obligué", insistió, "ya le dije que no me hacía falta eso, era ella la que me buscaba", explicó a preguntas del fiscal.
El acusado también negó que hubiera agredido a la víctima y reconoció que pudo apreciar que la mujer debía padecer algún tipo de retraso mental.
Sin embargo, la mujer ratificó en una declaración a puerta cerrada que los encuentros sexuales entre ambos comenzaron siendo consentidas durante los 3 primeros años de relación, pero que a raíz de un incidente en el que la madre acusó al procesado de robarle dinero, la víctima decidió que no quería continuar manteniendo relaciones con el acusado. Pese a ello, las relaciones continuaron de forma esporádica otros dos años, según el fiscal. Se producían tanto en el fallado de la casa del acusado, como en un monte cercano o en una casa abandonada de la zona.
Los psiquiatras explicaron en el juicio que la mujer, pese a sus limitaciones intelectuales, "conoce perfectamente el alcance de las relaciones sexuales y puede tomar decisiones siempre y cuando no resulten demasiado complejas".
"Imposición y violencia"
El fiscal considera veraz la declaración de la víctima quien, en un momento dado las relaciones con el acusado le provocarían "repulsión" y no serían voluntarias, sino consecuencia de la "imposición y la violencia", de "esta capacidad de él de doblegarla". En su escrito de acusación, el Ministerio Público asegura incluso que la mujer fue víctima de agresiones por parte de este hombre.
Asimismo, solicita que se imponga al acusado la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 500 metros y que no se pueda comunicar con ella durante 20 años.