C. G. - PONTEVEDRA
La decisión de Trèves de cerrar una de sus dos fábricas en Pontevedra, en concreto la de la avenida de Vigo, y despedir a 133 trabajadores ha supuesto un auténtico mazazo al tejido empresarial pontevedrés que ve como de golpe y porrazo podrían llegar a las oficinas del INEM un número similar de desempleados al 2% del total de parados que había a finales de mayo en el municipio. Por este motivo son muchas las voces que exigen la implicación de las autoridades para impedir el ERE suspensivo que anunció la dirección de la empresa a los trabajadores.
Para empezar, la plantilla ya anuncia que habrá movilizaciones. La presidenta del comité de empresa –en el que es mayoritaria la CIG–, Flora Pinto, explicaba que "vamos a defender ó máximo os nosos postos de traballo". Sin embargo, no se tomarán nuevas decisiones a expensas de la primera reunión que mantendrán con la dirección de la empresa el día 8.
Quien reclamó ayer la intervención del Concello fue el sindicato Comisiones Obreras, en donde dicen no estar dispuestos "a que el ayuntamiento mire para otro lado cuando estamos ante la situación más grave que se ha vivido hasta ahora en la comarca" en materia de empleo, dijo su secretario comarcal, Juan Luis Pedrosa. También exigen implicación por parte del resto de las administraciones, tanto la central como la autonómica, ya que "no hay razones económicas que avalen estos 133 despidos" y recordó que "estas instituciones "están dando una gran cantidad de dinero en ayudas a las empresas del automóvil y ahora vemos como ese dinero lo destinan a generar empleo en otros países". Insiste en que el objetivo de la empresa es deslocalizar la planta hacia Marruecos y Portugal, ya que la carga de trabajo en la avenida de Vigo es elevada.