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C. GARCÍA - PONTEVEDRA Manuel Rodríguez Varela se encontraba disfrutando de la Feira Franca de 2007 en la plaza del Teucro participando en uno de los banquetes que se celebran en plena calle. De repente, alguien vertió más aguardiente en una queimada que ya estaba ardiendo y la botella que contenía el líquido explotó. "Yo estaba al lado, no sé como fue, escuché una explosión y sentí como la parte de arriba de mi disfraz, que era acrílico, se volatilizó en décimas de segundo..., no estoy muerto de milagro", recuerda Manuel, de 48 años, casi dos años después del accidente.
Ayer acudió al Concello acompañado de su abogado para reclamar lo que, a su juicio, le corresponde. Reclama al ayuntamiento 470.000 euros en concepto de responsabilidad civil por su "parte de culpa" en el accidente como organizador del evento. Dice que no está pidiendo nada, sino que se trata de que le entreguen algo que le corresponde, una cifra que han fijado los peritos en función de los mismos baremos que se utilizan para las víctimas de accidentes de tráfico.
Manuel Rodríguez explicó que las secuelas que le quedan a consecuencia del siniestro son muy graves. Le tuvieron que realizar numerosos injertos de piel, ya que con el accidente resultó quemada el 60% de la superficie de su cuerpo. Le han operado ya cuatro veces para intentar que no perdiera la visión en su ojo derecho y, aunque la situación ha mejorado, no recuperó la vista del todo. Asimismo, el accidente le provocó una importante cojera en la pierna izquierda y perdió parte de la movilidad en uno de sus brazos. El fuego también acabó con las extensiones nerviosas en algunas de sus extremidades lo que provoca que los pies se le duerman constantemente: "Esto me produce un dolor insoportable", declaraba ayer.
Otra de las consecuencias del terrible siniestro son los daños psicológicos: "Durante meses no pude dormir" explica Manuel, ahora logro conciliar algo el sueño, aunque poco" y no sabe si podrá recuperarse alguna vez. Por último queda el grave perjuicio estético causado por el fuego que ha sido muy importante. Tiene grandes es quemaduras en parte del rostro, brazos, piernas y en el torso.
La reclamación patrimonial al Concello es siempre el paso previo a una posible demanda judicial si es que la petición, finalmente, es rechazada por la administración local. La familia de Rodríguez Varela no quiso adelantar acontecimientos y dice que ahora esperarán a que transcurran los seis meses de plazo que tiene el ayuntamiento para responder a su petición. "De no contestar tendremos que pensar en tomar otras medidas", explicó el afectado.
Cinco meses hospitalizado
Manuel Rodríguez era autónomo. Trabajaba en un lavado de coches que regentaba junto con su hermano en Fernando Olmedo. A consecuencia del accidente tuvo que estar cinco meses ingresado en el Hospital Povisa de Vigo, dos de ellos en estado de coma inducido. Le practicaron una traqueotomía para salvarlo. Hoy en día sigue de baja y han declarado su incapacidad permanente.
En aquel accidente habían resultado heridas otras dos personas al explotar la botella con aguardiente, entre ellas una mujer embarazada a la que el líquido ardiendo cayó en la espalda. Las lesiones no fueron tan graves como las de este pontevedrés que ahora exige una indemnización por lo ocurrido.
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