S. R. - PONTEVEDRA
Personas en la edad madura, pero cada vez más jóvenes, más varones que mujeres y con factores de riesgo semejantes a los de un infarto coronario, por ejemplo el tabaquismo. Es el perfil-tipo, que no el único, del paciente que sufre un ictus cerebral, una patología muy frecuente (es la tercera causa de muerte en los países occidentales) pero cuyos síntomas sólo conoce una de cada diez personas.
Se trata de una mala noticia teniendo en cuenta que una intervención pronta es precisamente la clave para la supervivencia y/o la recuperación. El jefe del servicio de Medicina Intensiva (UCI) del Hospital Miguel Domínguez de Pontevedra, Raúl González, explica que para minimizar las secuelas y garantizar la supervivencia "el tiempo es central, el fármaco que aplicamos es muy eficaz en la primera hora, a las tres horas es ya indiferente y después administrarlo es incluso peligroso".
Dado el escaso margen de tiempo, una actuación rápida de las personas que rodeen al paciente es clave, primero llevándolo con agilidad a un hospital y, una vez que entra en Urgencias, con la actuación ágil de los profesionales sanitarios.
El Hospital Miguel Domínguez presentó ayer un protocolo pionero (sus responsables aseguran que hasta el momento no se aplica en Galicia) para que en el plazo máximo de 60 minutos a partir de su ingreso al paciente se le administre el trombolítico.
El protocolo implica a profesionales de diversos servicios y establece el cumplimiento de tiempos: 15 minutos para reconocer la situación; 30 para disponer de las primeras pruebas analíticas; 25 minutos para el scanner y cinco más para el ingreso en la UCI. Media hora después el medicamento ya está aplicado.
"Se necesita un equipo con responsabilidades definidas, en nuestro centro implica a diversos servicios y el trabajo es hacer que realmente funcione: Urgencias debe inmediatamente detectar el caso y poner en marcha la maquinaria, Medicina Intensiva se hace cargo y se pone el medicamento, que exhibe un estricto control y ha de hacerse en la UCI, donde también se tratarían las complicaciones, los radiólogos han de estar disponibles de forma inmediata, al igual que el laboratorio que ha de aportar las primeras pruebas en pocos minutos y enfermería ha de ocuparse de la logística en un proceso en la que también interviene Neurología. Medicina Interna es la segunda vía de entrada, son pacientes que estando ingresados presentan ictus y en este caso su trabajo es paralelo al de Urgencias", explicó el profesional de Urgencias y coordinador general de este protocolo que es fruto de un año de trabajo.
El experto explica que la gran dificultad es "cumplir los tiempos, algo que para cualquier servicio supone estrés y reto".
El Hospital Miguel Domínguez atiende unos diez casos anuales de ictus, casos en los que es importante que la persona que rodee al paciente sepa reconocer desde un principio los síntomas. Ante la duda, plantee tres pruebas: que sonría para descartar parálisis facial, que gire o levante ambos brazos ya que la movilidad es otra de las afectadas por el derrame cerebral y que repita una frase simple, como "la casa está arriendo". Si falla en algo, recuerde que debe llevarlo cuanto antes a un hospital, en este caso el tiempo es mucho más valioso que el oro, es salud.