REDACCIÓN - PONTEVEDRA
El municipio de Pontevedra genera cada año 758.800 toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que supone el 3% de todas las emisiones de Galicia, con una media de 9,4 toneladas por habitante, el mismo nivel que el resto de España, pero muy por debajo de las 12,8 de Galicia. Así se establece en un estudio que acaba de elaborar el concello sobre los gases que emite el municipio y su impacto en el efecto invernadero, una iniciativa de la Concejalía de Medio Ambiente Natural que dirige Celia Alonso.
De esas casi 760.000 toneladas, unas 180.000 corresponden al tráfico por carretera, es decir, los coches, lo que supone más del 25% de todas las emisiones.
El ingeniero ambiental Manuel Fariña Casanova es el encargado de supervisar el estudio, que trabaja en coordinación con el catedrático de edafología y química agrícola de la Universidad de Santiago de Compostela, Felipe Macías.
El proyecto piloto que se está llevando a cabo en Pontevedra parte del cálculo de las emisiones totales a partir de las principales fuentes emisoras, según las cuales el sector más significativo resulta el energético.
Las primeras estimaciones apuntan a que el sector térmico y las instalaciones de cogeneración (producción asociada de energía eléctrica y calor) producen más de la mitad de los gases de la capital provincial. La segunda gran fuente de emisión es el tráfico, con más de la cuarta parte del total de emisiones contaminantes. La tercera sería la calefacción, con casi un 8 por ciento, mientras que los tratamientos para la eliminación de residuos aportan a la atmósfera un 2,7 por ciento del total de emisiones tóxicas.
La agricultura, el consumo de halocarburos, los procesos industriales y otras emisiones fugitivas completan el espectro.
El estudio tiene en cuenta todos los gases responsables del efecto invernadero considerados en el protocolo de Kyoto: el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y otros carbonos, aunque la inmensa mayoría corresponden a CO2.
A partir de ahora se llevará a cabo un estudio sobre el total de capturas de carbono, mediante un estudio del suelo y otro de las masas arboladas. El primero de ellos será mediante tomas a nivel superficial, que serán enviadas al laboratorio de la USC. El segundo se hará a partir de fotos aéreas de los árboles, sobre las que se aplicarán los datos sobre captación.
Tras esta segunda fase, se podrá saber si Pontevedra es productora o secuestradora de CO2, para poder tomar las medidas que fuesen necesarias.