M. Q. ? PONTEVEDRA
El sector del metal de la comarca trasladó ayer sus movilizaciones a la capital para protestar contra lo que consideran una presión policial "desmesurada" durante los últimos días del conflicto laboral. Un grupo de unos 200 trabajadores recorrió algunas de las principales calles de la ciudad y se concentró a las puertas de la Subdelegación del Gobierno. Allí una representación fue recibida por su titular, Delfín Fernández, a quien se le pidió la dimisión por las cargas que, según apuntaron los líderes sindicales, injustificadamente habría realizado los antidisturbios.
La duodécima jornada de paro comenzó como las anteriores, con una multitudinaria asamblea en Marín, junto a la Factoría Naval. Allí los trabajadores decidieron coger sus vehículos y acercarse hasta el Pazo da Cultura, donde aparcaron y comenzaron un recorrido reivindicativo que provocó el colapso circulatorio en la avenida de Compostela y Cobián Rofignac. Por ambas se dirigieron hacia el edificio gubernamental, también atravesando Michelena y la Alameda. Varios grupos de antidisturbios les esperaban.
Los trabajadores permanecieron durante aproximadamente una hora y reprocharon a Fernández la actuación policial durante la jornada anterior. "Somos traballadores, non somos delincuentes" o "Delfín dimisión" fueron algunas de los lemas más repetidos por los presentes mientras un grupo de representantes se entrevistaba con el subdelegado.
"Non serviu para nada" porque "este home non vale para solucionar conflictos", aseguró Marcos Conde, de la CIG, a su término. Durante la reunión se reprochó en particular unas supuestas agresiones a uno de los trabajadores. El operario, Andrés López Pazos, de 29 años, quiso denunciar los hechos ocurridos el pasado miércoles, pero asegura que los agentes se lo imposibilitaron durante la jornada del miércoles. Su intención era la de volver a presentar la denuncia ayer por la tarde.