C. G. - PONTEVEDRA
Tres vecinos de O Vao juzgados ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra reconocieron ser autores de un delito contra la salud pública ya que traficaban con pequeñas cantidades de cocaína y heroína desde una chabola del asentamiento de Poio las 24 horas del día. Los acusados fueron detenidos en el marco de una operación policial dirigida en 2007 por la Guardia Civil y la Policía Local de Pontevedra, en coordinación con la Fiscalía Antidroga,y que fue bautizada como “Operación Garabata”.
Las tres personas que ayer se sentaron en el banquillo de los acusados son Carlos Salazar Suárez, María Magdalena Salazar Suárez, de 51 años, y María Ángeles Jímenez Gabarri, de 41 años. Los procesados reconocieron ser autores del delito que se les imputaba después de llegar a un acuerdo con el Ministerio Fiscal que inicialmente solicitaba una pena de seis años de prisión para cada uno de ellos. Finalmente, Carlos Salazar Suárez aceptó una condena de tres años y medio de prisión, mientras que las dos mujeres procesadas serán penadas con tres años y dos meses. Además, cada uno de ellos deberá pagar una multa de 15.000 euros.
El juicio quedó visto para sentencia por conformidad de las partes, acordándose también el comiso de las numerosas joyas intervenidas en la chabola que fue registrada en el poblado de O Vao durante aquel operativo, así como un total de cinco vehículos, entre ellos alguno de alta gama. También fueron decomisadas diversas cantidades en efectivo que superaban los 50.000 euros, según indicaron ayer fuentes del Ministerio Fiscal. Sólo en el interior de un vehículo se encontraron 45.000 euros procedentes, supuestamente, del negocio del trapicheo de droga en el poblado. Asimismo, se encontraron distintas cantidades de droga, entre ellos más de 90 gramos de heroína y unos 50 de cocaína, y aparatos de electrónica como una videocámara, una cámara de fotos, numerosos teléfonos móviles y aparatos de música de coches. Todo esto pasará a formar parte del fondo del Plan Nacional sobre Drogas.
Derribada
Precisamente, la vivienda identificada por los investigadores y en la que se encontraron parte de las joyas y el dinero intervenido era la chabola número 35 del poblado, que pocos meses después derribó el Concello de Poio por orden judicial y cuyos inquilinos tuvieron que ser realojados en barrios como Monte Porreiro, lo que generó un importante rechazo entre los vecinos ante el temor de que el barrio se pudiera convertir en un foco de venta de droga como O Vao. En concreto, al parecer dos de los acusados, los dos hermanos, formarían parte de una de las unidades familiares que el Concello de Poio pretendía realojar en las viviendas de la calle Alemania.
Según se desprende del escrito de acusación del Ministerio Fiscal, las investigaciones que se llevaron a cabo en el marco de la “Operación Garabata” permitieron detectar la intensa actividad que mantenían los acusados. Según ellos mismos reconocieron al aceptar las penas, se venían dedicando a vender al por menor tanto cocaína como heroína en una de las chabolas de madera del poblado chabolista de O Vao. Tan sólo en el escrito de acusación del Ministerio Fiscal se recogen un total de 34 actos de venta a pequeña escala.
Intensa actividad
Éstas operaciones se producían a todas horas (los investigadores documentaron transacciones a todas horas en un arco comprendido desde las once menos veinte de la mañana hasta las tres y media de la madrugada), por las que se pagaban las más diversas cantidades y precios (se realizaban transaccines de apenas poco más de un euro hasta ventas que superaban los veinte euros, siempre cantidades muy pequeñas).