REDACCIÓN - PONTEVEDRA
El tiempo acompañó y Pontevedra vivió ayer una deslumbrante mañana soleada que contribuyó a dar más vistosidad a la procesión del Corpus Christi, una de las tradiciones más antiguas de la ciudad y que permite rememorar a los vecinos de la ciudad su esplendoroso pasado medieval.
Y es que la procesión volvió a reunir en la comitiva a los santos gremiales, los más antiguos y venerados de la capital, en una comitiva que abrió la Nao La Gallega, portada por los marineros de la Escuela Naval Militar de Marín, y que permite recordar que fueron precisamente los hombres del mar, aglutinados en el Gremio de Mareantes, quienes jugaron desde tiempos inmemorables un papel fundamental en las celebraciones del Corpus Christi. Mientras que la proa de la Nao abría paso a la procesión siendo admirada por cientos de pontevedreses y también turistas, detrás de ella seguían su estela el resto de imágenes gremiales y, por último, el Santísimo Sacramento. Antes de él, la imagen de San Telmo, patrón de los Mareantes, poniendo de relevancia así también la importancia del gremio en la celebración.
La comitiva salió de Santa María al mediodía, después de la misa jubilar interparroquial del Corpus Christi, y realizó su itinerario por Doña Teresa, Don Filiberto, Manuel Quiroga, Soportales y Ferrería. Allí se hizo un primer alto en el camino para proceder al alzamiento y bendición del Santísimo Sacramento en un altar al aire libre levantado en la céntrica plaza pontevedresa. Numerosas personas se detuvieron a admirar y fotografiar el vistoso manto floral que adornaba A Ferrería, una alfombra de flores confeccionada desde la noche anterior y que este año representaba la fuente de la adyacente plaza de Ourense. Escrito con pétalos se podía leer el dicho popular que define a Pontevedra como una "Boavila" hospitalaria ya que "da de beber a quen pasa".
De allí la comitiva continuó su camino por el Paseo Antonio Odriozola, la calle Pasantería y luego Sarmiento para llegar finalmente a la iglesia de San Bartolomé.
Antes de todo esto, a las diez de la mañana, se celebró otra cita ineludible del Corpus y cuya celebración es también ancestral: El Gremio de Mareantes realizó su tradicional recepción a la Corporación Municipal, con el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, y la teniente de alcalde, Teresa Casal, al frente. En la capilla de San Roque les agasajaron con el tradicional "pan de millo" y una copa de "caña". Después, portando los atributos del gremio y sus santos patronos se trasladaron a la Basílica para escuchar la misa.
Ya por la tarde se celebró un último acto relacionado con la festividad del Corpus. El grupo de teatro Arume representó la obra "El gran teatro del mundo" en el atrio de Santa María.