REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Son ya 47 días desde que los cuerpos sin vida de dos ciudadanas chinas, Kung Yong y Guang Qu, fueran descubiertos en la vivienda en la que residían en la calle Amado Carballo. Un apartamento en el que, supuestamente, recibían a los clientes que solicitaban sus servicios. Ofrecían masajes orientales en la sección de contactos de un periódico, pero lo que se sospecha es que realmente era un negocio de prostitución.
Desde entonces, el crimen sigue rodeado por un gran misterio. Después de mes y medio las investigaciones avanzan y una línea de investigación toma fuerza sobre las demás. De hecho, la principal novedad que ha trascendido es que las indagaciones no se circunscriben a la ciudad de Pontevedra y se han extendido a nivel nacional. Esta teoría podría hacer perder fuerza a la hipótesis de que el autor del crimen pudiera estar entre alguno de los muchos clientes que las visitaban, aunque por el momento no se descarta ninguna opción.
Una de las posibilidades que se baraja es la de algún ajuste de cuentas relacionado con el tipo de negocio que regentaban o con bandas de ciudadanos de su país de origen, pero todas las opciones se barajan con la máxima cautela.
Los dos cadáveres aparecieron el miércoles 29 de abril con evidentes síntomas de violencia. Llevaban muertas dos días y una estaba maniatada y había sido asfixiada con unacinta adhesiva y a otra la estranguló el autor de los hechos con sus propias manos. Su cuerpo apareció enrollado en una sábana. Ambas fueron enterradas en el cementerio de San Mauro y, pese a que apenas tenían conocidos en Pontevedra, sus tumbas siguen recibiendo flores a menudo. Se detuvo a una persona que quedó en libertad. Al parecer no decía todo lo que sabía sobre lo ocurrido, pero estaba lejos de ser el autor material del crimen.