C. GARCÍA - PONTEVEDRA
El conflicto entre los vecinos de las parroquias colindantes con el cuartel de la Brilat lleva camino de prolongarse en el tiempo. La situación dio un giro cualitativo el pasado fin de semana con la elección de Fernando Pintos Pereira como presidente de la Comunidad de Montes de Salcedo, quien hasta ahora era el portavoz de los vecinos afectados por la franja de seguridad de la base. Una victoria holgada que demostraba, a su juicio, “que la parroquia no está dividida” y que se apostaba por la confrontación con Defensa para reclamar la devolución del monte sobre el que se asienta el acuartelamiento, un total de 250 hectáreas. Ahora el conflicto se judicializará con la reclamación judicial de los terrenos por parte de los comuneros de Salcedo y los de Vilaboa. El nuevo presidente dice que Defensa fue quien empujó a los vecinos hacia esta determinación.
–¿Por qué consideraban tan necesario hacerse con el control de la comunidad de montes para resolver el conflicto con la Brilat?
–El conflicto nace hace seis meses con la publicación de la orden de la franja de seguridad. Durante este tiempo estuvimos comprobando que por parte de Defensa existe un maltrato hacia los vecinos, que fueron escoltados por la Policía Nacional cuando intentaban hacer valer sus derechos, y que cuando las instituciones tenían que velar por defender la legitimidad no lo hicieron. Una de las formas que teníamos para equilibrar ese peso era a través de la comunidad de montes, cuya anterior directiva pasó olímpicamente de defender el patrimonio comunal y de apoyar las reivindicaciones de los vecinos durante todo el proceso. Por lo tanto, nos vimos obligados a buscar un traspaso de poder para defender los intereses de la parroquia.
–Ahora que lo han conseguido, ¿irán cogidos de la mano con las reivindicaciones de la plataforma vecinal de afectados?
–A partir de ahora supongo que no seré yo el portavoz de la comisión vecinal, habrá que buscar otra persona. Pensamos que es necesario mantener a los dos colectivos tirando de la misma cuerda, cosa que hasta ahora no pasaba. Habrá que separar, por un lado el conflicto que afecta a las propiedades privadas –ahí ya hay un contencioso planteado contra Defensa– y por otro la comunidad de montes, que se volcará en la reclamación de su patrimonio y en su recuperación, ya que está abandonado.
–El conflicto estalló con la franja, pero ahora va más allá, deciden ir a por una reivindicación histórica: la devolución de los terrenos.
–Nosotros comprobamos que en el año 1965 los militares se apropian de 250 hectáreas de monte comunal y lo justifican diciendo que lo necesitan, precisamente, para dotar de una franja de seguridad para la base que existía entonces. Después, en el año 1982, ya no les sirve este perímetro y cogen otra franja de 900 hectáreas. Finalmente, en el 2008 vuelven a decretar una nueva franja de seguridad cercana, ya con una importante repercusión para todos aquellos vecinos que viven a 300 metros del perímetro de la base. Se puede decir que el conflicto nace en 2008 con esta tercera franja de seguridad, pero realmente viene de la continua expansión de la base. Si su crecimiento no hubiera afectado a los vecinos, si se mantuviera como antes de la orden ministerial de 2008, quizás el conflicto no hubiera despertado a este nivel. ¿Qué sucede? En el momento en el que tienen esta última franja de seguridad cercana a través de la orden del Ministerio de Defensa ahora lo que pretenden es dimensionar la base, si hace falta, hasta Pontevedra. Todo eso se está confirmando ahora. Lo que denunciábamos es que ellos no hacen obras en el monte para realizar ejercicios sino para ampliar la base y justificar estas franjas de seguridad.
–¿Cuál puede ser entonces la vía de solución a este conflicto? ¿Hay posibilidad de una negociación?
–Ellos llevaron a los ciudadanos de esta parroquia y a los comuneros a este extremo. Ahora el conflicto sólo tiene una salida: que el monte sea devuelto a los vecinos de Salcedo. Una vez conseguido esto se podrán abrir las negociaciones que sean. Se podrá discutir si la base tiene que continuar, qué superficie necesita, cómo hay que negociar esa superficie y qué compensaciones tendrá la parroquia... Hasta entonces se podrían plantear acuerdos puntuales –por ejemplo para aprovechar la madera– pero sólo si nuestros asesores legales lo aconsejan y no perjudica a nuestra reclamación sobre el monte. Hoy en día nuestra prioridad absoluta es que los terrenos sean devueltos y no pararemos hasta que esto sea así.
–¿Seguirán con las movilizaciones?
–A partir de ahora, como somos los representantes de la comunidad de montes legítimamente elegidos, vamos a ejercer nuestro derecho sobre lo que nos pertenece. Tomaremos posesión del monte allí donde sea necesario, para ver la madera o hacer aquello que necesitemos. Al margen de que sea una cesión militar, del terreno, nosotros vamos, con todo el derecho y también todo el respeto hacia ellos, a posesionar el monte y realizar las movilizaciones que consideremos oportunas hasta que se produzca esta devolución. El proceso es irreversible, no tiene vuelta atrás.
–¿Cuántas casas están afectadas por la incidencia de la franja de seguridad cercana en Salcedo?
–Unas 180, con las de Vilaboa pienso que 190.
–Ustedes insisten en que el perímetro de seguridad lejano todavía es peor...
–Afecta a unas diez mil viviendas. Nosotros dijimos claramente en un estudio que realizamos que la ley recoge las mismas infracciones y sanciones para ambas franjas. Son exactamente iguales con la única salvedad de que los afectados por la franja cercana dependemos directamente de Defensa y los otros no, pero se someten a las mismas restricciones. El resumen de todo esto es que Salcedo tiene el 85% de su superficie afectada, lo que impide el desarrollo de la zona. Se lo estamos diciendo al Concello, denunciamos que Pontevedra está parada desde el nudo de O Pino hasta Marín y Vilaboa, lo que sería su área de expansión natural hacia Vigo. Esta zona está muerta a causa de la franja de seguridad.
–¿El problema no es sólo de Salcedo?
–Lo que es improcedente es que hasta ahora sean los vecinos los que estén denunciando esto. Cuando le explicamos el problema a los miembros de la empresa que redacta el nuevo PXOM de Pontevedra se quedaron un poco sorprendidos por esta situación.