C.G. - PONTEVEDRA
Un 78% de los fallecidos el año pasado por accidente de tráfico se produjeron en carreteras secundarias. El dato llamó la atención en la Dirección General de Tráfico que en esta ocasión decidió enfocar su habitual campaña de control de velocidad sobre este tipo de vías.
En Pontevedra, al igual que en el resto del territorio nacional, la iniciativa se puso en marcha entre el 13 y el 27 mayo. Los agentes de Tráfico controlaron en la provincia a un total de 45.557 vehículos en carreteras de la red secundaria y los radares "cazaron" a 942 de ellos que circulaban a una velocidad inadecuada, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno. De todos ellos, en un total de 742 casos la infracción se le notificó al conductor en el mismo momento en el que se detectó el exceso de velocidad.
Según los datos de la Dirección General de Tráfico, la velocidad inadecuada estuvo presente en más de un cuarto de los accidentes mortales, 504 el pasado año en España, de los que 432 se produjeron en carreteras secundarias.
Según un estudio al que hace referencia la Guardia Civil de Tráfico, una reducción del 5% en la velocidad media supone una disminución aproximada del 20% en los accidentes mortales y del 10% de los siniestros con heridos. Además, la velocidad también influye en la distancia de detención del vehículo. La DGT señala, por ejemplo, que si un coche circula a 120 kilómetros por hora su conductor necesita una distancia superior a un campo de fútbol para detenerse.
Respetar los límites de velocidad contribuye a disminuir el número de atropellos, ya que según la OMS a partir de una velocidad de 80 kilómetros por hora las posibilidades que tiene el peatón de no resultar muerto son prácticamente nulas.
El exceso de velocidad no sólo incide en la seguridad vial, sino que también en el consumo de combustible y el medio ambiente. El consumo ideal de un vehículo se logra a una velocidad de 90 km/h. Si se acelera hasta los 120 el gasto se incrementa un 30%.