S. R. - PONTEVEDRA
La pérdida de apetito o el retraso del crecimiento en el niño suelen ser los primeros síntomas de la enfermedad celíaca pero en no pocos casos puede no haber indicios o "camuflarse" con otras enfermedades, de modo que la mayor parte de los afectados son diagnosticados con retraso o, sencillamente, todavía desconocen que son celíacos.
Más de 4.000 personas son diagnosticadas a diario en España, pero las asociaciones de afectados estiman que ni el 12% de los enfermos gallegos saben de su enfermedad.
"Cuando recibimos el diagnóstico", explica Marian Sánchez, una de las 8.000 pontevedresas afectadas por la enfermedad, "suele ser después de haber consultado por molestias intestinales, vómitos u otro problema, por ejemplo una depresión, y también es frecuente que sea ése el primer momento en el que sabemos que no podemos comer gluten; es más, la mayoría nos enteramos en la consulta de qué es el gluten".
El gluten es una proteína que forma parte de numerosos productos de consumo diario: de todos los que lleven trigo, centeno, cebada, avena o espelta, por ejemplo, de modo que se elimina de un plumazo del menú prácticamente todas las pastas italianas que se encuentran en los supermercado. También las galletas y en general los productos de repostería, las leches y bebidas malteadas, los espesantes, féculas y los destilados o fermentados a partir de cereales como la cerveza o el whisky.
La relación de productos prohibidos no acaba ahí, ya que muchísimos manufacturados incluyen harinas en las que figuran los cereales que causan la intolerancia. También aparecen rastros de gluten en algunos embutidos, los quesos fundidos, conservas de carnes y pescados, frutos secos tostados, sucedáneos de chocolate... Así hasta cientos de alimentos (un 80% del total ofertado) que llenan las estanterías de los supermercados.
También de las farmacias, porque muchos medicamentos utilizan harinas, almidones, gluten y derivados en los excipientes.
En el caso de los fármacos y a diferencia de la mayor parte de los alimentos, el etiquetado ayuda a los enfermos o a sus padres a evitar estos productos.
La otra mala noticia que reciben los enfermos con el diagnóstico es que no hay tratamiento; a día de hoy la enfermedad no se cura pero con una dieta adecuada pueden llevar una vida completamente saludable y, en caso de que se les haya detectado en la infancia, su crecimiento será normal.
¿Cuál es la dieta adecuada? La que incluye productos naturales como leche y derivados, carnes y pescados frescos, verduras y hortalizas, frutas, frutos secos naturales... "Cuando conoces qué alimentos te hacen daño te acostumbras rápidamente y acabas por saber casi por intuición en qué estanterías del supermercado no debes pararte", añade Marian Sánchez.
Ésta es una de las enfermas que reclama más ayudas de la administración para que los celíacos puedan mantener con normalidad su costosa dieta. Y es que en la comarca de Pontevedra sólo veinte establecimientos (17 herbolarios, supermercados y pastelerías en la ciudad del Lérez, 2 en Sanxenxo, una en Poio y otra en Caldas) disponen de productos especiales sin gluten, que además incrementan sensiblemente el precio del menú semanal.
En España no existe una legislación alimentaria sobre los productos especiales sin gluten y tampoco las normativas de la Unión Europea defienden a estos consumidores, por ejemplo exigiendo que todos los productos declaren obligatoriamente que contienen esta proteína que causa su intolerancia.