S. R. - PONTEVEDRA
El festival “Desfunción” se sumó este año al programa cultural “A cidade e túa” y, como tal, tomó la ciudad: aplicando papel de interiores a bancos públicos, a modo de casa que uno decorase a su gusto, o cubriendo con fundas otros asientos de las plazas de A Verdura o el Teucro, o colgando la ropa interior y los manteles por la calle César Boente... Por unos días, la ciudad es del arte.
Y por un día la plaza de Mugartegui se convirtió en un improvisado taller en el que los artistas pintaron, dibujaron espacios, ensayaron performances o organizaron talleres de maquillaje.
También hubo música (actuó Trepia) y más de una veintena de creadores vinculados a la Facultad de Bellas Artes pasaron por la fiesta.
Fue un día de trabajo en la calle que se vio deslucido por la lluvia. Ésta obligó a trasladar las actividades bajo los soportales del pazo, pero no impidió que los artistas compartiesen con todos los interesados su trabajo.
Y de camino al festival, improvisados tendederos en distintos puntos de la ciudad que señalizaban “Desfunción”, un programa con el que “A cidade é túa” encara su recta final.
La siguiente actividad estará protagonizada por los artistas Christian García bello, Borxa Guerrero Parapar, Borxa Doel Vázquez y Antonio López Losada, que llevarán a cabo una ruta de “ornitoloxía urbana” en distintos puntos como el río Gafos, el parque de Barcelos o la Alameda.
Se trata de una experiencia artística basa en la memoria acústica de Pontevedra antes de conformarse como núcleo urbano.
Seguirá otra de las propuestas culturales de más éxito de los últimos meses: “Música sobre a herba”, que propone a los ciudadanos tomar los parques públicos, sentarse tranquilamente en la hierba y disfrutar de la música.
Árboles que dan versos
La nueva entrega de “Música sobre a herba” propone el próximo mes de junio dos conciertos: un taller a cargo del Aula Folque en el tramo urbano del río Gafos el día 6 y un recital a cargo del Seminario Permanente de Jazz, también en la ribera, el día 13.
Y mientras se espera a los conciertos, a un taxi o a que nos acompañen, los ciudadanos pueden detenerse en alguno de los bolardos en los que hay colgados libretos con poemas. También observar como a algunos árboles le han salido versos o un aparcabicis del que cuelgan letras: Negra sombra que me asombras...